El dato de inflación de abril, el más bajo en cinco meses, alienta al Gobierno a pensar que lo peor ya pasó, aunque persisten riesgos externos.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de abril fue del 2,6%, la menor variación mensual desde noviembre del año pasado. El dato generó alivio en el Palacio de Hacienda y la Casa Rosada, donde se apuesta a que, esta vez, la desaceleración sea sostenida.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que la inflación núcleo fue la más baja desde octubre. Desde el Gobierno sostienen que la economía comienza a mostrar signos de una desaceleración más profunda, tras los picos de volatilidad del primer trimestre.
El informe del INDEC reveló una disparidad entre rubros. Transporte lideró los aumentos con un 4,4%, impulsado por la quita de subsidios y el impacto de la guerra en Medio Oriente en los combustibles. Le siguieron Educación (+4,2%) y Comunicación (+4,1%). En contraste, Alimentos y Bebidas no alcohólicas subieron solo un 1,5%, muy por debajo del promedio general.
En la Ciudad de Buenos Aires, el IPC BA fue del 2,5%, medio punto porcentual menos de lo esperado, en sintonía con la tendencia nacional.
El Banco Central difundió su informe monetario, en el que anticipa una rápida disminución de la inflación en los próximos meses. Considera que el repunte de marzo (3,4%) fue un fenómeno transitorio, producto de shocks de oferta, cambios en precios relativos y el precio internacional de los combustibles.
Entre los factores que respaldan el optimismo oficial se mencionan: la ausencia de presiones inerciales en los mercados laboral y cambiario, la estabilidad monetaria y cambiaria, y la reversión de factores estacionales.
Para mayo, las proyecciones oficiales anticipan una nueva desaceleración, por una menor incidencia de los precios de las carnes y una estacionalidad favorable en prendas de vestir.
No obstante, persisten riesgos. La incertidumbre global, especialmente por la crisis en Medio Oriente, podría presionar sobre los precios internacionales y los combustibles. Además, si el tipo de cambio se mantiene en torno a los $1.400 con una inflación cercana al 2%, podrían surgir dudas sobre la estabilidad cambiaria tras la liquidación de la cosecha gruesa.
