En la última licitación de deuda en pesos, el Tesoro colocó títulos por casi un billón de pesos extras, manteniendo la política de absorción monetaria pese a anuncios previos de mayor liquidez.
En la licitación de este miércoles, el Tesoro no solo renovó los vencimientos por $9,7 billones, sino que colocó títulos adicionales para absorber cerca de $1 billón más. La operación fue considerada un éxito por el equipo económico, ya que permitió mantener las tasas de interés a nivel de mercado y extender el perfil de vencimientos: un 43,8% de los compromisos quedó para después de 2027.
Ese porcentaje corresponde al nuevo bono dual CER/Tamar, con vencimiento en junio de 2028 y junio de 2029. Este instrumento ofrece una tasa variable que cubre contra la inflación (por el componente CER) y además iguala el rendimiento promedio de los plazos fijos bancarios. En la práctica, podría superar el 32% nominal anual, frente a una inflación estimada del 24,3% para los próximos 12 meses según el REM del Banco Central.
La decisión de volver a “encender la aspiradora” de pesos contrasta con la licitación anterior de abril, donde prácticamente no hubo absorción. En las últimas semanas, funcionarios habían señalado la intención de lubricar el crédito para impulsar el consumo y la producción, ante señales de enfriamiento económico. Incluso se mencionó el posible regreso del “Punto Anker”, momento en que la demanda de pesos permitiría una expansión monetaria.
Sin embargo, la nueva licitación muestra que el ministro de Economía aún no confía plenamente en la robustez de la demanda de pesos, a pesar del ingreso estacional de dólares por la exportación sojera. La prioridad sigue siendo asegurar que la inflación retome un sendero descendente, evitando tropiezos por una expansión monetaria mal calculada.
Como contrapartida, el Tesoro incrementó su cuenta en el Banco Central a más de $9 billones, lo que le permitiría comprar hasta u$s6.500 millones para afrontar vencimientos en dólares. En lo que resta del año, las obligaciones del Tesoro ascienden a u$s10.927 millones, más u$s997 millones del BCRA por Bopreales. Se estima que un 40% de ese monto (intereses con organismos internacionales) será renovado, dejando una necesidad de caja de u$s6.900 millones, de los cuales Caputo prevé captar al menos u$s4.000 millones.
En la misma licitación se colocaron bonos en dólares en el mercado local a una tasa menor que la global: se obtuvieron u$s300 millones en la primera jornada, con expectativa de sumar otros u$s200 millones. De continuar este ritmo, en seis colocaciones de este bono dolarizado con renta mensual se habrán recaudado u$s2.779 millones. De ese total, u$s1.600 millones vencen en octubre de 2026, coincidiendo con el cierre de la campaña electoral.
En cuanto a las tasas, el bono con vencimiento en 2027 se colocó al 5,12%, mientras que el de 2028 al 8,55%. El diferencial de 340 puntos básicos es interpretado por el ministro como el costo financiero del “riesgo kuka”, asociado a la posibilidad de un triunfo electoral del peronismo en las próximas elecciones presidenciales.
El mercado espera que continúen estas colocaciones, ya que representan una de las pocas fuentes de crédito a tasa razonable para el Tesoro, dado el riesgo país aún en torno a los 500 puntos y las tensiones globales por el conflicto en Medio Oriente. La reciente mejora en la calificación de los bonos soberanos por parte de Fitch y posibles revisiones al alza de otras agencias podrían facilitar el acceso al crédito global, aunque aún faltan meses para eso y los vencimientos de corto plazo son abultados.
