Mayo arranca con aumentos de hasta 17% en alimentos clave, mientras marzo dejó datos positivos en producción industrial y construcción. El Gobierno busca equilibrar precios y actividad.
Mayo comenzó con una mala noticia para el bolsillo: los alimentos básicos, que venían más tranquilos, volvieron a subir fuerte. Esto complica al Gobierno la foto que quiere instalar, justo cuando Economía intenta mostrar señales de recuperación en la actividad.
En los supermercados ya circulan nuevas listas con aumentos de entre 4% y 17% en productos de consumo diario. El movimiento alcanza a arroz, lácteos, fideos, yerba y harinas, una canasta muy sensible. El caso más fuerte es el del arroz blanco, con subas de entre 10% y 17%; en lácteos las remarcaciones llegan a 8%. También hay ajustes de entre 4% y 7% en fideos y harinas, y en yerbas los aumentos promedian 5%. La única noticia algo menos mala, por ahora, es que la carne se mantiene sin grandes modificaciones.
Detrás de estas remarcaciones aparecen varias razones: suba internacional de materias primas, mayores costos logísticos por el petróleo y encarecimiento de envases e insumos de empaque. El problema para el Gobierno es que todo eso vuelve a meter presión sobre la inflación de mayo, justo cuando buscaba mostrar una desaceleración más clara.
Del otro lado de esa tensión, marzo dejó datos mejores en la economía real. El Índice de Producción Industrial Manufacturera subió 5% interanual y mostró una mejora mensual desestacionalizada de 3,2%. En paralelo, la construcción avanzó 12,7% frente al mismo mes del año pasado. También mejoró el consumo aparente de varios insumos ligados a la obra: subas de 24% en artículos sanitarios de cerámica, 18% en pinturas para construcción, 16,2% en hierro redondo y aceros, 12,8% en hormigón elaborado y 11,6% en cemento portland.
Con esos datos sobre la mesa, Luis Caputo salió a reforzar el mensaje oficial. Aseguró que la inflación de abril va a dar sustancialmente más baja que la de marzo y sostuvo que desde junio vienen los mejores meses para la economía. También remarcó que la industria y la construcción mostraron una recuperación fuerte.
Ahí está hoy la apuesta del Gobierno: que la mejora en la actividad empiece a consolidarse sin que los precios vuelvan a acelerarse. El problema es que ese equilibrio sigue siendo frágil, porque mientras aparecen señales mejores en producción y obra, el bolsillo vuelve a sentir presión en algo mucho más inmediato: los alimentos básicos.
