Los agricultores de Ibiza enfrentan una situación inédita: la cosecha de cereal de este año será nula debido a la sequía persistente, lo que afecta directamente la alimentación del ganado y genera preocupación en el sector primario de las Islas Baleares.
De una campaña «malísima» a una campaña «inexistente». Así describen los agricultores de Ibiza la cosecha de cereal de este año, indispensable para la alimentación del ganado. Por primera vez, la pérdida será del 100%, sin recogida posible, una situación que nunca antes se había registrado.
Según los productores, la responsable es la sequía persistente, una consecuencia del cambio climático que ya no es abstracta. Los meses sin lluvia se acumulan y los recursos hídricos en Baleares se sitúan al 39%, muy por debajo de la media, según la Dirección General de Recursos Hídricos del Govern balear. Además, las temperaturas elevadas para la época —en enero se registró una anomalía de +1,7 °C— agravan el panorama.
Toni Tur, presidente de la Cooperativa de Sant Antoni de Portmany, explica que el año pasado la cosecha fue «muy mala», pero este año será «igual a cero». «Estamos tan fuera de rango en lo que respecta a una meteorología habitual que todo lo que uno puede planificar con su explotación salta por los aires. Muchos agricultores directamente no sembraron. Y los que se animaron no van a cosechar nada», señaló.
Maribel Juan, presidenta de la Asociación de Productores de Agricultura Ecológica pitiusa, indicó que en su asociación decidieron no sembrar. «Hay mucha gente que decidió sembrar pensando que llovería, pero no le está naciendo nada. En cuanto a cereales, prácticamente no habrá este año. Eso afectará sobre todo a la alimentación de los animales», detalló.
Fina Prats, copropietaria de una explotación con unas 150 cabras, afirmó que «nunca antes» se habían producido dos cosechas consecutivas tan desastrosas. «La cosecha del año pasado ya fue malísima. Nosotros segamos una finca de 6,5 hectáreas en la que habíamos llegado a sacar 50 balas grandes, pero en 2023 sólo obtuvimos seis. En noviembre volvimos a sembrar y no ha caído nada de agua», relató.
Los ganaderos son los más perjudicados. Al no tener producción propia, todo el cereal y el forraje se deberá importar, lo que incrementará los costos y la dependencia de un mercado tensionado. Xavier Prats, ganadero y presidente de la Federación Pitiusa de Razas Autóctonas, expresó su preocupación por no saber cuánto deberá invertir en alimentar al ganado si los cultivos no prosperan. «Además de cereales, también es muy importante la paja y, ahora mismo, esto es lo que no está naciendo», señaló.
Para paliar las pérdidas, el gobierno de Baleares activó en enero una línea de ayudas de 5,6 millones de euros y creó una comisión para la «Respuesta y Adaptación del Sector Agrario de las Illes Balears al Cambio Climático», con el objetivo de trazar estrategias para un futuro más resiliente.
