Tras la confirmación de la continuidad de Pedro Sánchez, sectores del socialismo y sus aliados reclaman políticas claras para sostener el nuevo relato y no caer en una estrategia vacía.
El día siguiente a la confirmación de la continuidad de Pedro Sánchez, el socialismo y sus aliados salieron a confrontar con fuerza al Partido Popular y Vox, a quienes acusaron de intentar llevar a cabo un golpe contra el gobierno a base de mentiras y noticias falsas. En una primera lectura, la pausa de cinco días del presidente español sirvió para correr el foco de una agenda marcada por el caso Koldo y relanzó la narrativa contra la oposición, impulsada por manifestaciones del fin de semana. Sánchez no renuncia y pide a su base movilizarse contra «la política de la vergüenza» de la ultraderecha.
Sin embargo, entre los aliados hay dudas en relación a la continuidad de esta estrategia. «Decimos que vamos a regenerar la democracia y no vamos a permitir más abusos. ¿Cómo? ¿Con qué políticas?», afirma una fuente aliada consultada por LPO. Entre los temas pendientes se mencionan la Ley Mordaza de Rajoy o la renovación del CGPJ, pero ningún proyecto puntual para avanzar en medidas relacionadas con la vivienda u otras cuestiones sociales. «El Congreso de los Diputados es el mismo que hace cinco días», afirman en referencia a las dificultades para lograr aprobar iniciativas.
«La preocupación pasa por el tiempo que dure la épica y si no se avanza con puntos concretos, esto envejecerá muy rápido», insiste la misma fuente. Un viejo conocedor de la política española y madrileña que supo acuñar la idea de «estalinismo Disney» en relación a Pablo Iglesias e Irene Montero ahora se refiere a este giro de Sánchez como «un populismo Disney que construye enemigos de fantasía que le da unos días cambiar el foco. El problema es para sostenerlo necesitamos algo detrás», sentencia.
