El economista Gabriel Caamaño analizó la evolución de los precios tras el IPC de marzo y proyectó un camino de descenso lento, con desafíos en las herramientas de política económica.
Tras conocerse que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo se ubicó en el 3,4%, el economista Gabriel Caamaño analizó el panorama monetario. En declaraciones radiales, el especialista sostuvo que la tasa de inflación «va a seguir bajando», pero aclaró que este movimiento se dará de manera gradual y no de forma abrupta.
Para Caamaño, quien trabaja en la consultora Outlier, el escenario actual podría presentar similitudes con la dinámica observada a mediados del año pasado. El economista explicó que los procesos desinflacionarios rara vez son lineales, especialmente en economías con la historia de Argentina. Señaló que es común encontrarse con «impases desinflacionarios» que ralentizan la caída de los precios cuando se utilizan ciertas herramientas de política.
El análisis pone la lupa sobre las herramientas que el Gobierno utiliza para contener la subida de precios. Según su visión, el ancla fiscal se encuentra actualmente «bajo presión», mientras que el ancla cambiaria ha perdido fuerza desde el año pasado. El economista manifestó preocupación por la falta de un «relevo» claro en estas herramientas.
En cuanto a las cifras concretas, Caamaño ratificó su proyección para el cierre de 2026, ubicando la inflación anual en un rango de entre el 29% y el 30%. Si bien este número representaría una mejora, advirtió que la baja sería «poco significativa» en términos estadísticos.
Con un IPC que acumuló un 9,4% en el primer trimestre del año, el margen de maniobra para el resto de la temporada sigue siendo estrecho. Mirando hacia el futuro, el especialista enlistó como principales focos de alarma para 2027 el nivel de la actividad económica, la tasa de empleo y el estado de las reservas del BCRA. Hizo especial hincapié en que «los ingresos reales están muy deprimidos y siguen cayendo».
A pesar de este diagnóstico, el economista dejó una puerta abierta al optimismo para el corto plazo. Según su análisis, existen «chances de que se empiecen a recuperar» los ingresos reales durante el segundo trimestre del año.
