La marca de galletitas desvinculó su planta industrial de Albardón tras años de dificultades financieras. La producción continuará bajo un esquema de tercerización, mientras el establecimiento cambió de administración.
La empresa de galletitas Tía Maruca dejó de operar con planta propia y se desvinculó de su fábrica en Albardón, San Juan. Según información recabada, la decisión se tomó tras varios años de dificultades financieras, caída del consumo, cambios accionarios y una reestructuración. La baja en las ventas y el aumento de costos aceleraron el proceso.
La marca seguirá presente en las góndolas, pero con un esquema de producción a fasón, es decir, tercerizando la elaboración en instalaciones de otras empresas, mientras mantiene el control comercial y de distribución. La planta de Albardón, que llegó a emplear alrededor de 300 personas, quedó bajo una nueva administración a cargo del empresario Juan Carlos Crovela.
La fábrica había sido adquirida por Tía Maruca en 2017, en una operación que incluía otras marcas y buscaba ganar escala en un mercado dominado por grandes jugadores. En 2019, la empresa entró en concurso preventivo, situación que se destrabó en 2024 con el ingreso de Argensun Foods como socio mayoritario, quien tomó el control operativo.
Pese a los intentos de reorganización, no se logró sostener el esquema con planta propia. Durante 2025, se registraron frenos temporarios de actividad y reclamos gremiales en la fábrica de San Juan, que ya operaba por debajo de su capacidad. Previamente, la compañía también había cerrado su planta en Chascomús.
