La empresa Lannot S.A., dueña de la reconocida marca de calzado femenino, solicitó el concurso tras declarar la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones financieras, en un contexto de caída del consumo y cambios en el mercado.
La empresa Lannot S.A., propietaria de la marca de calzado Viamo, ingresó a concurso preventivo de acreedores tras declarar la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones. La firma, fundada en 1988, señaló un escenario de caída del consumo, avance de importaciones y deterioro financiero como factores determinantes.
El punto de inflexión se produjo a fines del año pasado, cuando la compañía dejó de pagar un crédito con el ICBC por más de $81,9 millones. Desde entonces, según admitió en su presentación judicial, no logró regularizar sus pagos, incluyendo salarios, cargas sociales y compromisos corrientes. La empresa acumula 64 cheques rechazados por un monto superior a los $85 millones, un reflejo directo de la falta de liquidez.
Viamo, que llegó a ser una de las marcas más reconocidas de calzado femenino en el país con más de 25 locales y producción propia, inició un proceso de transformación en los últimos años. Frente a la pérdida de competitividad de la fabricación local, la empresa comenzó a importar calzado desde China, Brasil y España, buscando un mix de productos que le permitiera reducir costos. Sin embargo, según explicó la compañía, la caída del consumo anuló los beneficios esperados de esta estrategia.
El año pasado, la empresa realizó más de 30 despidos en su planta de la Ciudad de Buenos Aires, redujo su personal y cerró locales. Actualmente, cuenta con 77 empleados registrados y concentra sus operaciones en su casa matriz, administración y planta industrial ubicadas en Avenida Lisandro de la Torre, en la capital. La producción propia quedó reducida al mínimo y la operación se apoya mayormente en mercadería importada.
En su presentación, la firma detalló que la caída del consumo «posee un agravamiento intenso y constante» y llegó a niveles de hasta el 50%. Para intentar sostenerse, recurrió a refinanciaciones, despidos, suspensiones y liquidaciones de stock, pero los resultados no fueron los esperados. «Nuestros depósitos se encontraron colmados de mercadería que el mercado no logra absorber», admitió la empresa, lo que generó una «fuerte iliquidez».
El caso de Viamo se enmarca en un contexto sectorial complejo. La propia empresa describe una crisis en la industria del calzado, con una caída del consumo cercana al 40%, más de 16.000 empleos perdidos y el cierre de aproximadamente 500 fábricas en los últimos meses.
