Ante la posibilidad de una repetición electoral en España, la vicepresidenta primera María Jesús Montero surge como una de las figuras clave dentro del partido socialista.
La incertidumbre política se mantiene en España mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, delibera sobre su continuidad tras las denuncias contra su esposa. Dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), se reconoce un clima de desorientación y se espera conocer la decisión de Sánchez al mismo tiempo que el resto de la ciudadanía.
En este contexto, el partido ha lanzado una campaña en redes sociales con la consigna «vale la pena», buscando mostrar apoyo público a la continuidad del líder. Paralelamente, se comienzan a evaluar distintos escenarios políticos, entre los que se incluyen la continuidad de Sánchez, una cuestión de confianza, la presentación de un candidato alternativo para la investidura o la convocatoria de nuevas elecciones, esta última considerada la opción más compleja desde el punto de vista constitucional.
Entre las posibles alternativas, cobra fuerza el nombre de la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, como candidata potencial ante una eventual repetición electoral o un nuevo proceso de investidura. Montero es vista como una figura que ha ganado relevancia dentro del PSOE en los últimos tiempos, caracterizándose por su estilo de confrontación y su lealtad al presidente.
En otro orden, continúan los desarrollos judiciales relacionados con las denuncias. Mientras la Fiscalía ha solicitado archivar la querella presentada por el colectivo Manos Limpias, otro grupo, Hazte Oír, ha presentado una nueva querella por el delito de tráfico de influencias, que alega posibles beneficios para empresas vinculadas a Begoña Gómez, esposa del presidente, a través de su presunta mediación para obtener ayudas públicas.
