El físico y expresidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica dialogó sobre los hitos de la industria nuclear argentina y la importancia del conocimiento local en el desarrollo tecnológico.
El físico Mario Mariscotti, licenciado y doctor en Física por la Universidad de Buenos Aires, conversó sobre el desarrollo nuclear argentino y la necesidad de valorar la tecnología local en el programa Modo Fontevecchia de Radio Perfil.
Mariscotti, quien integró la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) desde la década de 1970 y fue su director de Investigación y Desarrollo, destacó la capacidad del país en el diseño y construcción de reactores de producción de radioisótopos para uso medicinal, industrial y científico.
Durante la entrevista, señaló que la empresa estatal INVAP ganó en 2000 una licitación internacional para construir el reactor más grande de su tipo en Australia, compitiendo con empresas de Estados Unidos, Canadá, Francia y Alemania.
También mencionó que INVAP construye actualmente reactores en Brasil y Países Bajos, además del RA-10 en Argentina, y que existe un proyecto de reactores modulares pequeños (SMR) con financiación privada que emplea a unos 200 ingenieros nucleares argentinos.
Mariscotti afirmó que la fabricación de elementos combustibles nucleares se realiza localmente desde 1958, cuando el país vendió el know-how de esos elementos a Alemania. Subrayó que, en otros componentes como generadores de vapor, aún existe dependencia del extranjero.
En cuanto a la energía nuclear, sostuvo que es una alternativa limpia y que la tendencia antinuclear en Europa está revirtiendo, impulsada por la demanda energética de los centros de datos y la inteligencia artificial.
El investigador presentó su libro, basado en 140 entrevistas y ocho años de trabajo, que documenta la historia de la CNEA y los desafíos enfrentados. En ese marco, expresó: «Creo que el conocimiento es muy importante para el desarrollo de un país. En Argentina, culturalmente, estamos medio armados para pensar que todo lo que sea tecnología sofisticada tiene que venir del extranjero».
Mariscotti también se refirió a la formación académica en carreras nucleares, mencionando al Instituto Balseiro y a las universidades de Buenos Aires, Córdoba y La Plata como centros de estudio.
