Economistas, consultores y empresarios presentaron iniciativas para resolver la crisis de morosidad sin intervención estatal, mientras el Gobierno mantiene su postura de no subsidiar deudores.
Desde eximir impuestos hasta extender plazos de pago, diversas propuestas del sector privado buscan abordar la crisis de morosidad bancaria. El Gobierno manifestó que no intervendrá en este tema por considerarlo un problema entre privados y rechazó medidas que impliquen subsidios.
Economistas, exministros, empresarios pyme, operadores financieros y consultores presentaron iniciativas para que bancos y acreedores acuerden, de manera voluntaria, un reperfilamiento de deudas sin costo fiscal ni subsidio cruzado.
En el Congreso ingresaron proyectos para tratar la cuestión, pero el Gobierno no los consideró. El ministro de Economía, Luis Caputo, mencionó el riesgo moral que implica castigar a los buenos pagadores por rescatar a deudores en problemas. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, rechazó que un alivio en el régimen de encajes forme parte de la solución. Sostuvo que el encaje es una herramienta para preservar el riesgo de los depósitos y no para administrar liquidez. No obstante, indicó que está dispuesto a acercar a las partes para lograr un reperfilamiento con mayores plazos.
Propuestas del mercado
Carlos Rodríguez, exviceministro de Economía, advirtió que la ayuda estatal puede hacer más atractivo caer en mora y generar un círculo vicioso. Salvador Di Stefano afirmó que los planes de salvataje beneficiarían a los bancos, a quienes considera responsables de la situación por aumentar la brecha entre tasas activas y pasivas.
Martín Redrado, expresidente del BCRA, publicó un plan de la Fundación Capital que propone que ante una refinanciación no haya degradación de la calificación crediticia, lo que permitiría a los bancos no elevar previsiones por incobrabilidad y a los deudores mantener su situación como si no estuvieran atrasados, aunque no podrían solicitar nuevos préstamos durante ese período.
Otras propuestas incluyen que el BCRA determine una refinanciación general para deudores con atraso mayor a 90 días, con saldo en UVA más una tasa máxima de 10% y plazo de 60 meses, además de eximir el pago de IVA, Ingresos Brutos y otros impuestos municipales. También se propone un fondo generado por ingresos de deudas reperfiladas para reemplazar el régimen de previsionamiento.
Gustavo Lazzari, referente pyme, propuso convertir el capital de la deuda a dólares con pago en hasta 24 meses a tasa de bonos Treasury más 4%, y los intereses impagos en 10 cuotas anuales computables como pago a cuenta de Ganancias.
Christian Buteler señaló que el Gobierno debe dejar de emitir deuda por encima de los vencimientos para que el excedente de pesos reduzca las tasas de interés.
Situación actual
La morosidad en el segmento de familias alcanza el 12,7% en el sector bancario y el 16% si se incluye crédito no bancario. La brecha entre tasas pasivas y activas se encuentra en niveles máximos: los ahorristas reciben alrededor del 20% en plazo fijo, mientras que los préstamos tienen un costo financiero total superior al 100%, y fuera del sistema bancario las tasas pueden llegar al 800%.
En la banca estatal se ofrecen refinanciaciones de hasta 96 cuotas con ajuste por Coeficiente de Variación Salarial para atrasos con tarjeta de crédito. También hay planes de cuotas fijas con plazos de hasta 36 meses. Las negociaciones suelen ser personales, con tasas y plazos según ingresos y gravedad de la mora.
Economistas señalaron que se requiere participación del Gobierno al menos en un rol de coordinación, porque las propuestas individuales de los bancos pierden eficacia para mejorar la situación del sistema en su conjunto.
