Un informe del banco estadounidense Morgan Stanley indica que Argentina figura entre los países que podrían obtener beneficios económicos ante la posible ocurrencia de un fenómeno de El Niño muy fuerte, según la NOAA.
El banco de inversión Morgan Stanley publicó un informe sobre deuda soberana de mercados emergentes en el que analiza el impacto económico de un posible fenómeno de El Niño de alta intensidad. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe un 81% de probabilidad de que el evento sea «muy fuerte», mientras que investigadores de la Universidad de Miami estiman entre 35% y 40% las chances de que la temperatura media global supere por primera vez los 2°C.
El informe de Morgan Stanley concluye que el impacto económico de El Niño no será uniforme y que Argentina aparece entre «un reducido grupo que podría transformar un shock climático global en un impulso para su economía». El banco elaboró un ranking de vulnerabilidad para los países incluidos en el índice EMBI, utilizando tres variables: impacto físico directo, impacto macroeconómico y capacidad fiscal y acceso al financiamiento.
Según el informe, 47% del universo de deuda emergente presenta una exposición negativa, mientras que 11% se ubica en la categoría de mayor riesgo. Argentina integra la categoría «Potential Upside», junto con Chile, Uruguay, Paraguay y México. El banco sostiene que el aumento de las precipitaciones favorecería la producción de soja, maíz y trigo, mejorando tanto los rendimientos como el volumen exportable.
«Las mayores lluvias pueden mejorar los rindes de soja, maíz y trigo, fortaleciendo las exportaciones agrícolas y los flujos de divisas», resume el informe. En cuanto al impacto fiscal, Morgan Stanley considera que para Argentina sería limitado, concentrado únicamente en eventuales gastos por asistencia ante inundaciones localizadas.
El banco ubica a Perú, Colombia y Costa Rica entre los países más expuestos debido a la combinación de inundaciones, sequías, problemas para la generación hidroeléctrica, mayores presiones inflacionarias y deterioro de las cuentas públicas. Ecuador también aparece entre los casos más vulnerables, aunque Morgan Stanley mantiene por ahora su recomendación positiva sobre su deuda soberana.
La analista de mercados y asesora financiera Mariela Brandolin, en diálogo con iProfesional, coincidió con el diagnóstico del banco y agregó que el fenómeno climático también «golpeará a varios de los principales competidores agrícolas del país». «Yo soy optimista en términos de precios para el mediano plazo. No sólo por El Niño sino también porque los precios medidos por inflación en Chicago están históricamente baratos. Si a eso le sumamos una muy buena demanda de granos para biocombustibles y una posible baja de tasas en Estados Unidos, la perspectiva mejora aún más», señaló.
El consultor de agronegocios Lautaro Ronchi, también consultado por iProfesional, indicó: «Este Niño tiene chances reales de ayudar a la macro argentina, pero no por el motivo que se repite. No es sólo que acá va a llover más: es que el mismo fenómeno que nos moja el campo le está secando el campo a nuestros competidores».
Brandolin explicó que el impacto positivo sobre los precios podría venir de varios frentes. En trigo, sostuvo que India y Australia enfrentan problemas de sequía, mientras que el sur de Brasil podría sufrir pérdidas de calidad por exceso de lluvias. En soja y girasol, destacó que la fuerte sequía prevista para Indonesia y Malasia amenaza la producción mundial de aceite de palma, mientras que el norte de Brasil también podría verse afectado por falta de agua.
Ronchi mencionó datos internacionales: Australia ya redujo su proyección de trigo para la campaña 2026/27 un 26%, el USDA proyecta la menor producción de trigo estadounidense en más de medio siglo, la FAO prevé una caída de 4,3% en la producción mundial de trigo y el índice de aceites vegetales sube más de 23% interanual. «Traducido: Argentina puede producir más en un mundo que tiene menos», afirmó.
Los especialistas coincidieron en que el escenario favorable no está garantizado. Brandolin advirtió que el exceso de lluvias también puede convertirse en un problema sanitario para los cultivos argentinos y brasileños. Ronchi recordó el antecedente de 2016, cuando precipitaciones extraordinarias afectaron la cosecha. «No nos comamos el amague. El fantasma se llama abril de 2016», señaló, y agregó que la campaña actual parte de una cosecha récord, por lo que lluvias excesivas podrían deteriorar la calidad del trigo y retrasar la recolección de maíz.
Ronchi también hizo hincapié en que el clima puede generar más producción, pero eso no garantiza que aparezcan los dólares cuando la economía los necesita. «Que esa agua se convierta en dólares no lo decide el clima. Lo decide el precio y, sobre todo, el productor cuando aprieta el botón de vender. Hoy no lo está apretando», comentó. Los datos muestran que apenas el 42% de la soja ya fue comercializada y sólo el 27% tiene precio fijado. «El silobolsa funciona como el mejor plazo fijo en dólares disponible. Y el grano en el silobolsa no es reserva del Banco Central», resumió.
