El gobierno de Donald Trump anunció un nuevo paquete de aranceles que afecta a 60 países. Argentina recibió un gravamen del 10%, el más bajo entre los alcanzados, en virtud de un acuerdo bilateral firmado en febrero.
La Casa Blanca impuso aranceles de entre 10% y 12,5% a 60 países, incluida Argentina, bajo el argumento de combatir la importación de productos fabricados con trabajo forzoso. El anuncio fue realizado por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y entró en vigor desde el primer minuto del viernes, hora local.
Según la Oficina del Representante Comercial (USTR), las nuevas medidas afectan a países que representan cerca del 99% del comercio exterior estadounidense. Argentina recibió un arancel del 10%, el más bajo del paquete, debido a que cuenta con un tratado recíproco de comercio e inversión firmado con Estados Unidos en febrero pasado.
Fuentes al tanto de las negociaciones entre las administraciones de Trump y Javier Milei confirmaron que el Gobierno argentino esperaba el anuncio formal del USTR para conocer los alcances de la medida. Las mismas fuentes destacaron que Argentina haya quedado con el valor más bajo, aunque aún se debe evaluar cómo quedará la tasa para los 1.675 productos argentinos que habían quedado libres de aranceles en virtud del acuerdo firmado por Greer y el canciller Pablo Quirno.
Los países que carecen de normativas para combatir el trabajo forzoso recibieron un arancel del 12,5%. Greer tomó la medida bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, imponiendo aranceles a los socios comerciales “por no establecer ni aplicar eficazmente la prohibición de importar mercancías producidas con trabajo forzoso”.
La medida se produjo tras investigaciones del USTR que incluyeron dos rondas de audiencias públicas. El organismo recibió más de 2.100 comentarios públicos y realizó consultas con los socios comerciales. “Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han logrado erradicar el trabajo forzoso de las cadenas de suministro mundiales”, declaró Greer en un comunicado. El funcionario agregó que Estados Unidos mantuvo una prohibición de importar productos fabricados con trabajo forzoso durante casi un siglo. “Ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”, afirmó.
No todos los bienes quedarán alcanzados por los nuevos gravámenes. Entre las excepciones figuran acero y aluminio, automóviles y sus componentes, determinadas importaciones de alimentos y productos agrícolas, fertilizantes y productos energéticos. Estas exclusiones responden a criterios de seguridad nacional y soberanía alimentaria.
Los nuevos aranceles tienen como objetivo sustituir el arancel global temporal del 10% impuesto por Trump en febrero, cuya vigencia expiraba a primera hora del viernes tras 150 días de aplicación bajo la Sección 122. El presidente había establecido ese gravamen después de que la Corte Suprema anulara la mayor parte de sus gravámenes globales.
