Los dueños de Decathlon inaugurarán en agosto el primer local de Kiabi en la peatonal Florida, marcando el debut argentino de la cadena francesa de moda accesible.
Los dueños de Decathlon están a punto de sumar una nueva marca a su apuesta por la Argentina. Durante la primera semana de agosto abrirán sobre la peatonal Florida el primer local de Kiabi, la cadena francesa especializada en ropa para toda la familia y precios accesibles.
La tienda estará ubicada en Florida 313, en pleno microcentro porteño. La inauguración estaba prevista inicialmente para mediados de julio, pero la compañía decidió postergarla algunas semanas para finalizar los trabajos de adecuación del local. Cuando levante sus persianas marcará el debut argentino de una de las principales cadenas europeas de moda accesible, con presencia en más de 30 países y más de 600 tiendas distribuidas entre Europa, África, Asia y América.
La llegada de Kiabi forma parte de una estrategia más amplia impulsada por Grupo One, la sociedad creada en partes iguales por el empresario argentino Manuel Antelo y el matrimonio integrado por Sabine Mulliez y Pedro Aguirre Saravia. Ella es una de las herederas de la poderosa familia Mulliez, propietaria de un conglomerado que controla marcas como Decathlon, Leroy Merlin, Auchan y la propia Kiabi.
De hecho, el mismo vehículo inversor es el que lidera el regreso de Decathlon al mercado argentino. La cadena deportiva ya inauguró locales en Vicente López y Córdoba y prevé una inversión superior a u$s100 millones para abrir más de 20 tiendas en los próximos cinco años. Entre las próximas aperturas figuran sucursales en Abasto y Rosario, dentro de una estrategia que apunta a tener presencia en las principales ciudades del país y, a largo plazo, en todos los mercados urbanos de más de 300.000 habitantes.
La llegada de Kiabi representa además un nuevo paso en la estrategia de la familia Mulliez en la Argentina. El clan francés controla uno de los mayores imperios comerciales de Europa a través de la Asociación Familiar Mulliez (AFM), un entramado que reúne más de un centenar de empresas vinculadas al retail, la distribución y los servicios. Además de Decathlon, Leroy Merlin y Kiabi, el grupo tiene participaciones en otras compañías de alcance global y factura miles de millones de euros por año.
Fundada en 1978 por Patrick Mulliez en el norte de Francia, Kiabi nació con una idea que para la época resultaba disruptiva: vender ropa de moda a precios masivos. Su lema, «La mode à petits prix» («la moda a pequeños precios»), terminó convirtiéndose en la esencia de una compañía que hoy opera más de 600 tiendas en más de 30 países.
España se transformó en uno de sus mercados más importantes fuera de Francia y fue clave para consolidar un modelo basado en grandes superficies comerciales, altos volúmenes de venta y una oferta orientada a toda la familia. Actualmente la compañía emplea a más de 10.000 personas en todo el mundo.
A diferencia de otras cadenas de fast fashion centradas exclusivamente en las tendencias de temporada, Kiabi apuesta a una propuesta más amplia. Comercializa ropa, calzado y accesorios para las siguientes categorías:
- Mujeres, hombres, niños, bebés y embarazadas
- Líneas de talles inclusivos
- Kiabi Home, dedicada al hogar
- Otras marcas vinculadas al deporte, el calzado infantil y la moda circular
El desembarco se produce en un contexto de renovado interés de las marcas internacionales por el mercado argentino. En los últimos meses se anunció la llegada de firmas como Mango y H&M, que se sumarán a otras etiquetas extranjeras que ya desembarcaron o ampliaron su presencia local, entre ellas Victoria’s Secret, Sandro, Farm Rio e Indian, entre muchas otras.
En este marco, la compañía francesa buscará diferenciarse a través de uno de sus principales activos: el precio. En Europa, una remera básica puede encontrarse por entre 3 y 6 euros, mientras que los jeans suelen ubicarse entre 9 y 25 euros y las camperas arrancan en torno a los 15 euros en promociones.
Ese posicionamiento la ubica dentro del segmento de moda accesible, donde competirá por consumidores que priorizan la relación precio-calidad por encima de las marcas premium. A diferencia de Zara o H&M, cuya propuesta combina moda y tendencias de temporada, Kiabi se posiciona en el segmento de prendas básicas y familiares, con foco en el precio. Su principal competencia estará tanto en cadenas internacionales de perfil masivo como en marcas locales orientadas al consumo familiar.
La apertura de Florida será apenas el primer paso de una expansión más ambiciosa. Cuando anunció oficialmente su llegada al país en abril, Kiabi confirmó un plan para abrir seis tiendas durante los próximos doce meses. La estrategia contempla tanto locales a la calle como espacios en centros comerciales, replicando el formato que utiliza en Europa. Cada tienda tendrá alrededor de 1.200 metros cuadrados, una superficie que le permite concentrar en un único espacio todas las categorías de productos.
Inicialmente la expansión estará concentrada en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, aunque la empresa ya analiza desembarcos en otras plazas del interior. Entre ellas aparece Rosario, que es observada por la compañía como uno de los mercados con mayor potencial para futuras aperturas, aunque por el momento no existe una confirmación oficial.
La compañía ya opera en Uruguay, donde abrió tiendas en Car One Center y en Tres Cruces Shopping. Ese mercado funcionó como una suerte de prueba piloto para su desembarco en la Argentina, donde ahora buscará replicar la fórmula que la convirtió en una de las mayores cadenas de moda accesible de Europa.
Con la apertura de Florida, los Mulliez sumarán una nueva marca a su apuesta por el mercado local. Tras el regreso de Decathlon y mientras avanzan otros proyectos vinculados al grupo, Kiabi será la encargada de disputar un segmento sensible para el consumidor argentino: el de la ropa para toda la familia con precios bajos, una categoría en la que construyó buena parte de su éxito internacional.
