El stock de depósitos en dólares del sector privado llegó a u$s40.437 millones, el nivel más alto desde 2000. El Gobierno impulsa medidas para canalizar esos fondos hacia créditos e inversión.
Los depósitos en dólares del sector privado en Argentina alcanzaron los u$s40.437 millones, el registro más elevado desde el año 2000, según datos oficiales. La cifra representa un incremento de aproximadamente u$s26.000 millones respecto de diciembre de 2023.
El ministro de Economía, Luis Caputo, expresó su interés en que esos fondos se orienten hacia el crédito y la inversión productiva. Para ello, el Gobierno impulsa dos vías: un proyecto de «inocencia fiscal» para incentivar la formalización de dólares fuera del sistema y una modificación legislativa que permita a los bancos prestar en moneda extranjera de forma generalizada.
El Banco Central flexibilizó recientemente las condiciones para otorgar créditos en dólares. Hasta ahora, los préstamos en moneda dura se destinaban casi exclusivamente a empresas exportadoras. La nueva normativa permite que empresas que no exportan accedan a estos créditos si cuentan con garantías de compañías que sí generan divisas.
El crédito al sector privado en dólares ya ronda los u$s23.000 millones, pero aún hay aproximadamente u$s17.000 millones inmovilizados en los bancos. El objetivo oficial es que esos fondos se conviertan en préstamos para financiar proyectos productivos sin necesidad de emitir pesos ni incrementar el gasto público.
Economistas advierten que el margen de expansión del crédito en dólares está condicionado por el riesgo de descalce cambiario, que ocurre cuando una empresa toma deuda en dólares pero genera ingresos en pesos. Ese fenómeno fue uno de los factores que agravó la crisis financiera de 2001.
Los bancos mantienen una política conservadora y prefieren resignar negocio antes que asumir riesgos que comprometan sus carteras. El récord de depósitos refleja, además, un cambio en el comportamiento de los ahorristas, que volvieron al sistema financiero tras el blanqueo de capitales y la mayor estabilidad cambiaria.
