Un informe de Qualy Consultora estima que la final del Mundial 2026 podría provocar una fuga de divisas de hasta u$s58 millones, debido al viaje de argentinos para asistir al partido en Nueva Jersey.
La final que la Selección Argentina disputará el próximo domingo 19 de julio por el Mundial 2026 no solo alimenta la ilusión deportiva, sino que también puede convertirse en un fenómeno económico de magnitud. En momentos en que el Gobierno sigue de cerca la evolución de las reservas y el Banco Central busca sostener el equilibrio cambiario, un informe de Qualy Consultora estima que alrededor de 4.500 personas viajarían exclusivamente para presenciar ese encuentro, lo que implicaría un gasto agregado cercano a u$s58 millones.
El cálculo se basa en la capacidad del MetLife Stadium, de Nueva Jersey, que ronda los 82.500 espectadores. Qualy Consultora diseñó un modelo por escenarios para aproximarse a cuántos argentinos ocuparían las tribunas. El trabajo plantea tres hipótesis: un escenario conservador (8% del público), uno intermedio (12%) y uno optimista (16%).
Según el informe, cada viajero desembolsaría alrededor de u$s13.000, distribuidos en u$s8.000 por la entrada, u$s1.700 por pasajes aéreos, u$s2.000 por alojamiento y u$s1.300 adicionales en alimentación, transporte y otros consumos. La consultora estima que el 55% de los argentinos presentes en la final ya está en Estados Unidos, mientras que el 45% restante realizaría el viaje exclusivamente para el partido.
El informe también señala que las entradas oficiales con precio dinámico arrancan alrededor de u$s8.000, mientras que en plataformas de reventa los valores oscilan entre u$s7.000 y más de u$s10.000. Qualy afirmó: «Se trata de un mercado con oferta totalmente inelástica, donde el precio dejó de ser un simple valor de venta para transformarse en el mecanismo que determina quién puede acceder al espectáculo».
Desde el punto de vista macroeconómico, los u$s58 millones representan una demanda puntual de divisas concentrada en pocos días. El informe aclara que se trata de una estimación conservadora, ya que no incluye a argentinos que ya están en Estados Unidos ni extensiones de estadía o viajes por negocios vinculados al Mundial.
