Un informe de la consultora Eco Go revela que las familias argentinas destinan aproximadamente el 30% de sus ingresos al pago de créditos, mientras la morosidad trepa al peor nivel en 20 años. El fenómeno afecta especialmente a los jóvenes de hasta 24 años y al crédito no bancario.
Las familias argentinas destinan alrededor del 30% de su masa de ingresos al pago de cuotas de créditos tomados en los últimos dos años, según un informe de la consultora Eco Go. Se trata de un nivel récord en un contexto de alza permanente de la morosidad, que ya alcanza el peor nivel de los últimos 20 años.
El registro refleja un fuerte aumento del endeudamiento y anticipa que el margen para seguir tomando nuevos préstamos se estrecha. El deterioro no está concentrado únicamente en los bancos, sino también en los créditos otorgados por financieras, fintechs y cadenas de electrodomésticos, donde la situación es más delicada.
Según la consultora, la tasa real promedio de los créditos al consumo ronda el 58%, muy superior a la observada durante el período inflacionario. Marina Dal Poggetto y Sebastián Menescaldi, autores del reporte, sostienen que la carga financiera se convirtió en el principal determinante del riesgo de incumplimiento. Encuentran una correlación extremadamente elevada: cuando aumenta el peso de las cuotas, unos siete meses después aumenta el nivel de la mora.
El informe identifica que el 71% del incremento de la carga financiera se explica por el fuerte crecimiento del volumen de crédito, y el 29% restante por el acortamiento de los plazos. Al sumar financieras y otras entidades no bancarias, la carga financiera escala hasta el 30%, lo que significa que uno de cada tres pesos que ingresan a los hogares se destina al pago de créditos.
La irregularidad del crédito no bancario alcanza aproximadamente el 29%, más del doble que la observada en los bancos, y eleva la mora consolidada de las familias hasta el 15%. Los jóvenes de hasta 24 años aparecen como el segmento con mayores niveles de endeudamiento: un 38% se encuentra en situación de mora, en su mayoría con billeteras digitales.
De acuerdo a las proyecciones de Eco Go, la morosidad seguirá en niveles históricamente elevados durante los próximos dos años, incluso bajo escenarios relativamente optimistas.
