La empresa láctea santafesina Sudamericana de Lácteos, paralizada desde enero, firmó un acuerdo de traspaso accionario con el empresario Pablo González y el gremio Atilra, que permitirá la reactivación de la planta en Díaz con sus 82 empleados.
La empresa Sudamericana de Lácteos, radicada en la localidad de Díaz, provincia de Santa Fe, firmó este lunes un entendimiento definitivo entre su comprador, el empresario rosarino Pablo González, y el gremio Atilra. El acuerdo destraba el traspaso accionario y habilita el regreso a la actividad de los 82 empleados de la planta, que permanecía paralizada desde comienzos de año.
La firma del acuerdo se produjo tras semanas de negociación. Con el entendimiento rubricado, la producción de queso barra se reiniciaría en un plazo de aproximadamente diez días, una vez completada la puesta a punto de los equipos.
Antecedentes de la crisis
Sudamericana de Lácteos, dueña de marcas como Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca, arrastraba dificultades desde mediados de 2024, cuando la compañía cordobesa Lácteos Servio tomó el control. Los pagos de haberes pasaron de fraccionarse en dos partes a tres, luego a pagos semanales, y el aguinaldo se abonó en cuotas. En enero de 2025, la empresa dejó de pagar salarios y detuvo la recepción de materia prima, acumulando más de cuatro meses de haberes impagos y deudas con tamberos y proveedores.
La situación de Sudamericana de Lácteos se enmarca en un contexto de dificultades para la industria láctea santafesina. La cooperativa SanCor está bajo proceso judicial tras su quiebra, y Lácteos Verónica permanece paralizada desde febrero. Según la Federación Industrial de Santa Fe, desde 2023 la provincia perdió 310 empresas y unos 8.200 puestos de trabajo.
Irrupción de Pablo González y conflicto gremial
Pablo González, ingeniero químico de Pergamino radicado en Rosario, con experiencia en el sector aceitero, alimenticio e inmobiliario, tomó contacto con la situación de Sudamericana de Lácteos a comienzos de 2025. Tras recorrer las instalaciones y evaluar la capacidad productiva, llegó a un acuerdo con la conducción de la empresa para adquirir el paquete accionario y hacerse cargo del pasivo acumulado.
El traspaso quedó demorado durante meses por las condiciones que exigía Atilra para autorizar el regreso de los trabajadores. El conflicto se centró en la aplicación del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que habilita suspensiones con pago de prestación no remunerativa durante los primeros meses de reactivación. El gremio resistía cualquier fórmula que redujera sus ingresos por aportes y buscaba garantías sobre el cobro de deudas con su obra social y mutual.
González planteó una alternativa que contemplaba el despido temporario de 20 empleados, con indemnización y compromiso de reincorporación futura. Esa propuesta fue resistida por el sindicato, lo que llevó la negociación a un punto muerto durante varias semanas.
Acuerdo final y condiciones laborales
El desenlace llegó este lunes con una propuesta que descartó los despidos temporales. Los 77 operarios de planta y los 5 empleados administrativos mantendrán sus puestos, con una reducción de la carga horaria al 75% y una percepción salarial equivalente al 75% del sueldo.
El acuerdo también ordenó la deuda acumulada: enero y febrero se computarán como un período de suspensión parcial, y para la deuda entre marzo y junio la empresa se comprometió a abonar el 75% de los salarios correspondientes a esos meses.
Restan completarse los trámites administrativos vinculados al cambio de titularidad de las acciones. A partir de este martes, la empresa comenzará con el acondicionamiento de los equipos industriales, proceso que permitirá retomar en aproximadamente diez días la elaboración de queso barra, monoproducto elegido para la primera etapa de reactivación.
El plan productivo prevé destinar el 30% de lo elaborado al mercado interno y el 70% restante a la exportación hacia países limítrofes.
