En la licitación del Tesoro de este viernes, el ministro de Economía, Luis Caputo, no absorbió liquidez del mercado y convalidó una expansión monetaria de $3 billones, tras semanas de presión de los bancos por la iliquidez del sistema.
En la licitación del Tesoro de este viernes, el ministro de Economía, Luis Caputo, no absorbió liquidez del mercado y convalidó una expansión monetaria de $3 billones, según datos oficiales. La medida se produce después de semanas de presión de los bancos por la iliquidez del sistema, que se evidenció en subas de las tasas de interés para la operatoria repo.
Sobre un vencimiento de deuda por $16,27 millones, el Tesoro renovó un 81% de los títulos, lo que implicó el pago sin renovación de bonos por aproximadamente $3 billones. Esta cifra ampliará la base monetaria transaccional, según informaron fuentes del mercado.
La decisión marca un quiebre en la tendencia de los meses anteriores, en los que el Tesoro había colocado más deuda de la necesaria para absorber pesos excedentes. El propio Caputo había afirmado: «No puedo obligar a que los argentinos tengan pesos en el bolsillo si no los quieren», en referencia a la política de contracción monetaria.
Los bancos habían manifestado su descontento por el efecto de la «aspiradora de pesos» sobre la liquidez bancaria y el crédito. Según economistas consultados, la baja liquidez generaba un ensanchamiento del spread entre tasas pasivas (alrededor del 20% anual) y tasas activas (superiores al 100% en costo efectivo total), en un contexto de inflación esperada del 24% anual.
La licitación se realizó tras dos semanas de incertidumbre en el mercado cambiario, donde el dólar subió un 3,6%. Además, el Banco Central intervino en el mercado de futuros con posturas para limitar la cotización de la divisa. Los analistas vincularon esta situación con el vencimiento de un bono «dólar linked», cuyo precio final se fijó según la cotización del dólar del jueves.
En la licitación, la opción «dólar linked» tuvo una demanda menor a la esperada: se colocaron $0,69 billón. Los analistas señalaron que esto podría interpretarse como un signo de confianza en que no hay riesgo de devaluación, o bien que el retorno de esos títulos es menos atractivo que otras opciones en pesos.
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