El movimiento alcista del dólar de las últimas jornadas volvió a atraer las miradas sobre el mercado de futuros, donde se está registrando una llamativa suba del volumen. Analistas señalan que los inversores están tomando cobertura y que el Banco Central podría estar interviniendo para moderar expectativas.
El movimiento alcista del dólar de las últimas jornadas volvió a atraer las miradas sobre el mercado de futuros, donde se está registrando una llamativa suba del volumen. Según operadores, los inversores están tomando cobertura y existe la sospecha de que el Banco Central (BCRA) esté interviniendo para moderar expectativas.
En su último informe, correspondiente a mayo, el BCRA reportó una caída en su posición de futuros al vencerse un contrato que concentraba dos tercios del interés abierto total. Los contratos por 193 millones de dólares que mantenía el BCRA a fines de mayo contrastan con los 6.844 millones de septiembre pasado, el pico alcanzado en plena turbulencia cambiaria a semanas de las elecciones legislativas.
Desde entonces, el Central fue desarmando sus posiciones mes a mes. Sin embargo, según señales percibidas por operadores, esto podría estar cambiando ahora. Este martes, en el mercado A3 (ex Rofex) hubo operaciones por 1,9 millones de contratos y el interés abierto aumentó en 224.500 contratos, lo que equivale a 224 millones de dólares en una jornada.
Además del volumen, llamó la atención el nivel de las cotizaciones y la tasa de interés implícita. Hubo aumentos de precios para todos los contratos, en particular para los de vencimiento posterior a marzo de 2027, que subieron alrededor del 14%. El contrato de diciembre se ubica en 1.648 pesos por dólar, en línea con la expectativa de la encuesta REM.
La cotización de los plazos más cortos también fue relevante: el de fin de este mes se ubica en 1.475 pesos, apenas tres centavos por encima del cierre del tipo de cambio mayorista. Para julio, el precio fijado fue de 1.502 pesos, lo que implica una tasa devaluatoria de 1,8% en el mes. Esto supone un costo de cobertura equivalente a una tasa nominal anual de 12,4%, menor que la tasa en pesos, que puede superar el 24% en bonos de renta fija.
En la jerga financiera, se conoce como “tasa sintética” a la diferencia entre la tasa en pesos y el costo de la cobertura. Cuando el BCRA influye para reducir esa tasa implícita, el mercado suele reaccionar con venta de dólares en el mercado spot, colocación de pesos para aprovechar la alta tasa y toma de cobertura en A3 para evitar el riesgo de devaluación. El objetivo de la estrategia del BCRA sería que el mercado ayude a contener o hacer caer la cotización del dólar.
Esta situación recuerda a lo ocurrido a mediados del año pasado, cuando hubo turbulencia financiera con tasas de interés altas y una corrida cambiaria que cedió tras las elecciones legislativas y con la ayuda del blindaje de Scott Bessent, secretario del US Treasury. En ese momento, analistas debatieron si la intervención del Central era adecuada, con críticas de que iba en contra del sistema de bandas de libre flotación.
Actualmente, el movimiento del dólar en los últimos días significó un quiebre de tendencia. Junio sería el primer mes del año en que la tasa devaluatoria supere a la inflación. Para los industriales que protestan por el atraso cambiario, la noticia es un alivio, pero los analistas del mercado observan el impacto del escenario internacional: el dólar reacciona en sentido inverso a las materias primas, en especial el petróleo, que bajó tras las negociaciones de paz y la reapertura del estrecho de Ormuz.
La balanza comercial de mayo registró exportaciones totales por 9.537 millones de dólares, de los cuales un 18,3% corresponden al petróleo. Sin embargo, la demanda minorista de divisas ya está en su nivel “normal” superior a los 2.000 millones de dólares mensuales, mientras el boom exportador empezará a declinar tras la fase más intensa de la venta agrícola.
Hay analistas que asocian lo ocurrido en el mercado de futuros con el vencimiento de un bono “dólar linked”. El tipo de cambio de este jueves definirá el precio que el Tesoro reconocerá a los ahorristas. Según esta hipótesis, el nivel bajo de la cobertura en dólar futuro podría ser resultado de una “pulseada” entre inversores, que buscan empujar al alza el tipo de cambio, y el BCRA, que interviene para lograr el efecto contrario. Si este escenario se mantuviera, habría más razones para argumentar un cambio de expectativas en el mercado.
