La agencia S&P Global Ratings mejoró la calificación de la deuda soberana de largo plazo en moneda extranjera de Argentina, de CCC+ a B-, y mantuvo perspectiva estable.
La calificadora de riesgo S&P Global Ratings elevó la calificación de la deuda soberana de largo plazo en moneda extranjera de Argentina desde CCC+ hasta B-, según informó este miércoles. La agencia mantuvo una perspectiva estable para la nota crediticia.
La decisión se suma a la adoptada a comienzos de mayo por Fitch Ratings, que también subió la calificación de CCC+ a B-. En esa oportunidad, Fitch destacó avances en consolidación fiscal, acumulación de reservas y reformas estructurales del gobierno de Javier Milei.
Desde S&P señalaron que el Gobierno logró fortalecer su posición financiera y mejorar el acceso a la liquidez para afrontar compromisos de deuda, apoyado en la continuidad de superávits fiscales, una desaceleración de la inflación y una reducción de desequilibrios económicos.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró la noticia en redes sociales: «Nueva mejora», escribió con banderas argentinas. Y agregó: «Clasificaciones a largo plazo de Argentina elevadas a B- por S&P».
El viceministro de Economía, José Luis Daza, había explicado semanas atrás que la calificación B- de Fitch «cruza un umbral clave en los mercados financieros internacionales». Según Daza, «es un cambio de enorme importancia que expande masivamente el universo de inversores elegibles para invertir en deuda soberana y corporativa argentina. Miles de fondos institucionales no pueden invertir en instrumentos calificados CCC. Ahora sí podrán invertir en bonos argentinos».
La agencia destacó la capacidad del Gobierno para sostener una política de disciplina fiscal, que permitió mejorar las condiciones de financiamiento y reducir riesgos vinculados al pago de la deuda. También mencionó la disminución de la inflación y la corrección de desequilibrios macroeconómicos.
S&P estimó que el Gobierno continuará aplicando su programa de austeridad fiscal, mientras el Banco Central incrementa sus reservas internacionales. La combinación de equilibrio fiscal, acumulación de divisas y menor inflación debería permitir sostener la recuperación de la actividad económica y fortalecer la solvencia del país.
La mejora de la calificación crediticia refleja una percepción de menor riesgo soberano. Si bien el país continúa dentro de la categoría especulativa, el ascenso de CCC+ a B- puede contribuir a mejorar gradualmente las condiciones de acceso al financiamiento para el sector público y las empresas privadas.
Las empresas argentinas también pueden verse beneficiadas, ya que el riesgo soberano funciona como un techo para la calificación de las compañías locales. Una mejora en la nota del país abre la puerta a mejores evaluaciones crediticias para firmas privadas, lo que puede traducirse en acceso a financiamiento externo y costos de endeudamiento más bajos.
El cambio de calificación no genera efectos automáticos sobre la economía real, pero contribuye a consolidar una narrativa de normalización financiera. Si el Gobierno mantiene los superávits fiscales, continúa acumulando reservas y sostiene la desaceleración de la inflación, nuevas mejoras en la nota crediticia podrían profundizar los beneficios para el Estado y el sector privado.
