La muerte del cantante de Los Redonditos de Ricota, ocurrida este viernes en su casa de Parque Leloir, es investigada por la Fiscalía de Ituzaingó. Se realizó una autopsia para determinar las causas del fallecimiento.
La muerte del Indio Solari, cantante de Los Redonditos de Ricota, ocurrió este viernes en su casa de Parque Leloir, en la localidad de Ituzaingó, provincia de Buenos Aires. El músico, de 77 años, fue hallado sin vida por su cuidadora alrededor de las 8 de la mañana.
La cuidadora llegó a la vivienda ubicada en la calle Calixto Oyuela al 4000 para iniciar su jornada laboral. Al ingresar, encontró al músico tirado en el patio, cerca de la pileta. Inmediatamente llamó al equipo privado de emergencias médicas del artista. Los profesionales se movilizaron hacia el lugar, pero a las 8:30 las autoridades confirmaron el fallecimiento.
La Fiscalía abrió una causa por averiguación de causales de muerte. El fiscal Lucio Rivero, titular de la UFI Descentralizada N°2 de Ituzaingó, tomó el caso. Convocó al personal de la Policía Científica y ordenó una autopsia por protocolo, que se realizó en la morgue de Ituzaingó. Según la reconstrucción inicial, el músico cenó con su familia el jueves a la noche y luego habría ingresado a la pileta, donde sufrió una descompensación.
La Policía Bonaerense desplegó un operativo en la zona y cortó el tránsito en las cuadras aledañas a la vivienda. Seguidores del artista se acercaron al lugar para dejar flores. La última aparición pública del Indio Solari había sido en enero pasado, cuando recibió el Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.
El Indio Solari fundó Los Redonditos de Ricota en 1975 junto a Skay Beilinson en La Plata. La banda editó nueve álbumes de estudio hasta su separación en 2001, entre ellos Oktubre, Un baión para el ojo idiota y ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado. Tras la disolución, Solari inició una carrera solista con discos como El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel) (2004), Porco Rex (2007), El perfume de la tempestad (2010), Pajaritos, bravos muchachitos (2013) y El ruiseñor, el amor y la muerte (2018).
En 2016, el músico reveló públicamente que padecía la enfermedad de Parkinson. Su último recital tuvo lugar en Olavarría en marzo de 2017. Posteriormente, continuó vinculado a la actividad artística mediante grabaciones y colaboraciones musicales.
