La Bancaria anunció un paro nacional para el próximo miércoles 13 de mayo durante las últimas tres horas de atención al público en el Banco Central y el Banco Hipotecario, en rechazo al cierre de sucursales y despidos.
El sindicato que conduce Sergio Palazzo endureció su postura ante lo que considera decisiones unilaterales de ambas entidades. La protesta responde a una serie de cierres de estructuras operativas y recortes de personal que, según el gremio, afectan tanto el empleo como el funcionamiento del sistema financiero.
“Convocamos a un paro nacional en rechazo a las decisiones adoptadas por las autoridades de ambas entidades”, señaló La Bancaria en un comunicado oficial. El documento apunta directamente contra políticas que califican como “arbitrarias e inaceptables”.
La medida se enmarca en un plan gremial que viene escalando desde hace semanas. El sindicato ya había advertido sobre posibles acciones directas si no obtenía respuestas concretas.
El principal punto de conflicto con el Banco Central es el cierre de 12 de las 21 tesorerías regionales que la entidad tiene distribuidas en el país. La decisión ya está en marcha y genera alarma en el sector. Según La Bancaria, esta medida podría implicar la pérdida de 32 puestos de trabajo. “Representa un vaciamiento de funciones esenciales que afecta gravemente las economías regionales”, advirtió el sindicato.
En paralelo, el Banco Hipotecario enfrenta denuncias por un proceso de ajuste sistemático que incluye cierre de sucursales y desvinculaciones de personal en todo el país. “Denunciamos el cierre sistemático de sucursales y la ejecución de despidos injustificados”, afirmó La Bancaria. El gremio rechaza “toda desvinculación y cualquier política de achique”.
La entidad crediticia no emitió declaraciones públicas sobre las acusaciones. Tampoco se conocen cifras oficiales sobre la cantidad de sucursales afectadas o el número de despidos.
El sindicato mantiene el estado de alerta y no descarta profundizar el plan de acción gremial con medidas directas si no obtiene respuestas en los próximos días. “No vamos a permitir que se consoliden estas políticas de ajuste”, advirtió Palazzo.
El escenario bancario argentino atraviesa una etapa de cambios profundos. La expansión de las plataformas digitales y la reducción de la atención presencial modificaron la estructura tradicional de las entidades. En ese contexto, el anuncio del Banco Santander sobre el cierre de decenas de sucursales en febrero encendió la alarma entre los trabajadores y en varias comunidades del interior. Según confirmó la entidad, el plan contempla la baja de más de 40 puntos de atención en toda la Argentina. Desde la Asociación Bancaria denunciaron que el ajuste podría afectar a más de 500 personas, entre personal propio y trabajadores tercerizados.
Actualmente, el conflicto se halla bajo análisis en la Secretaría de Trabajo. La conducción del banco sostiene que el uso creciente de aplicaciones móviles, home banking y billeteras virtuales redujo la necesidad de atención en mostrador. Pese a ello, desde el gremio interpretan la medida como una estrategia de rentabilidad.
