Un informe del Indec revela cómo el empleo informal y el cuentapropismo crecen mientras el trabajo formal retrocede en sectores clave.
¿Cuáles son los sectores económicos que más empleo generan en Argentina, en un contexto donde la destrucción de puestos de trabajo convive con la creación de nuevas oportunidades? Según el último informe del Indec, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del cuarto trimestre de 2025, se observa un retroceso del empleo formal, especialmente en la industria y, en menor medida, en la construcción. En contrapartida, crecen las oportunidades en nichos vinculados al empleo informal y los emprendimientos familiares.
La consultora EconViews, liderada por Miguel Kiguel, bautizó este fenómeno como la «Revolución Rappi»: un escenario donde el cuentapropismo y diversas estrategias de supervivencia intentan compensar la erosión del empleo formal. Aunque el total de ocupados alcanza los 13,5 millones de personas, los datos del SIPA (ANSES) muestran que entre fines de 2023 y fines de 2025 se perdieron 185.000 empleos asalariados en el sector privado y 72.000 en la administración pública.
¿A dónde se desplazaron esos trabajadores? En su mayoría, al universo informal, que ya abarca 5,8 millones de personas. También se observa un crecimiento del monotributo, que sumó 146.000 adherentes en el mismo período. El sector de «Hoteles y Restaurantes» aparece como el gran generador de empleo, con 141.000 nuevos ocupados, aunque la naturaleza de este crecimiento responde a dos fenómenos: el delivery (101.000 trabajadores) y la venta de comida desde el hogar (80.000 personas). Estas modalidades duplicaron su alcance en los últimos dos años.
Sin embargo, esta «revolución» tiene un costo económico. Quienes trabajan en delivery o venta de comida casera reportaron ingresos promedio de $500.000, frente a los casi $800.000 de quienes tienen empleo en restaurantes u hoteles establecidos. Además, el pluriempleo saltó del 8% en 2017 al 11% a fines de 2025, y el porcentaje de hogares que recurren a préstamos bancarios para gastos corrientes subió del 12% al 15% en el mismo período.
