Una planilla incorporada a la investigación del fiscal Gerardo Pollicita desglosa los gastos de la remodelación integral de la vivienda del vocero presidencial en el country Indio Cuá. El presupuesto inicial era de USD 94.000, pero se incrementó un 160%.
La remodelación de la casa de Manuel Adorni, ubicada en el country Indio Cuá, costó USD 245.000, según consta en una planilla incorporada a la causa judicial que investiga el fiscal federal Gerardo Pollicita. El documento detalla decenas de rubros, desde obra estructural hasta equipamiento y terminaciones, y permite evaluar si los montos se corresponden con valores habituales del mercado para una refacción de este tipo.
Los trabajos fueron integrales e incluyeron la reforma de la parrilla, la construcción o modificación de la galería y la pérgola, la renovación de pisos con porcelanato, pintura interior, reparación de paredes, cambios en la pileta (profundidad, revestimientos y jacuzzi) y la instalación de una cascada que se viralizó en video, cuyo costo fue de USD 3.500. También se colocaron nuevas puertas, se mejoraron escaleras, se instaló un sistema de iluminación integral y se adquirió mobiliario para living, comedor, dormitorios y baños.
El contratista Matías Tabar declaró que coordinó proveedores, pidió presupuestos y canalizó pagos en nombre de Adorni. Los desembolsos se realizaron entre septiembre de 2024 y julio de 2025 mediante entregas parciales en efectivo, con montos que incluyeron USD 30.000, USD 100.000, USD 30.000 y USD 50.000, entre otros. El presupuesto inicial rondaba los USD 94.000, pero las modificaciones y trabajos adicionales llevaron el total a USD 245.000, lo que representa un incremento del 160% respecto al plan original.
La causa judicial busca determinar si ese salto responde a expansiones legítimas o a sobrecostos injustificados. Varios gastos se alinean con precios habituales: la construcción de la parrilla costó USD 6.500, la isla exterior USD 4.900, las instalaciones eléctricas sumaron más de USD 4.800, el sistema de cámaras de seguridad alcanzó los USD 3.460, y los trabajos de plomería y climatización (bomba de calor por USD 10.000 y caldera por USD 3.300) son consistentes con una vivienda de estándares elevados.
Sin embargo, el principal punto de cuestionamiento es la carpintería, que acumuló más de USD 40.000 a través de cinco pedidos sucesivos. La fragmentación de estos encargos genera dudas, ya que no hay especificaciones técnicas: ni materiales, ni dimensiones, ni terminaciones. Las ventanas también levantan interrogantes, con un gasto de USD 33.000. Entre carpintería y ventanas, hay USD 73.000 sin trazabilidad clara, lo que representa casi el 30% del gasto total.
La planilla registra múltiples entregas de dinero (USD 10.000, USD 20.000, USD 30.000 y hasta USD 40.000) que no siempre se vinculan con avances concretos de obra o certificaciones técnicas. Además, se identifican ítems genéricos bajo denominaciones como «extra» o «pedido», sin descripción detallada. Si bien este tipo de conceptos es habitual en obras privadas, también es uno de los principales puntos donde pueden producirse desvíos de costos.
La investigación del fiscal Pollicita continúa. No solo busca determinar el monto total invertido, sino también analizar la modalidad de los desembolsos, que según consta en la causa se realizaron fuera de los circuitos fiscales. En conjunto, los datos muestran una refacción de características premium, con un nivel de inversión que no resulta inusual para una obra integral de este tipo, pero la composición del gasto presenta zonas grises, especialmente en carpintería, aberturas y en la forma en que se registraron algunos pagos.
