El vocero presidencial Manuel Adorni está en el centro de una controversia por supuestos pagos millonarios sin factura en su vivienda. Mientras Javier Milei lo sostiene, su hermana Karina ya tantea posibles reemplazantes.
Nuevas revelaciones en la causa por enriquecimiento ilícito colocan al vocero presidencial Manuel Adorni en su momento más crítico. Mientras el presidente Javier Milei ordenó mantenerlo en el cargo sin fisuras, su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se trasladó de urgencia a la Cámara de Diputados para mantener un encuentro reservado con Martín Menem, cuyo nombre suena como eventual reemplazante, aunque desde el Gobierno lo desmienten.
La crisis escaló tras la declaración del arquitecto Matías Tabar ante el fiscal Gerardo Pollicita, en el juzgado federal de Ariel Lijo. Allí aseguró que Adorni pagó 245.000 dólares por refacciones de alta gama en su casa quinta del country Indio Cuá, sin facturas ni comprobantes. El monto contrasta con los ingresos declarados del funcionario, que hasta ese momento eran de 3,5 millones de pesos por mes.
En el entorno del vocero reaccionaron negando la cifra, relativizando los dichos y anunciando una posible denuncia contra el arquitecto por información falsa. “Adorni pidió factura y el arquitecto nunca se la envió”, alegan, aunque no precisaron el costo real de las obras. Tabar, por su parte, presentó documentación respaldatoria que describe una obra con pileta remodelada, parrilla, cascada artificial, mármol travertino y mobiliario a medida.
En el bloque de La Libertad Avanza crece la presión para que Milei tome una decisión drástica, pero nadie se anima a verbalizarla. “Le están pidiendo a gritos que lo eche. Está provocando una caída feroz en las encuestas”, admitió un dirigente oficialista. Martín Menem y el jefe de bloque Gabriel Bornoroni evaluaron convocar a la bancada para ordenar la defensa política, pero chocaron con la dificultad de que cada día aparecen nuevas revelaciones difíciles de explicar.
Karina Milei se movió en ese contexto. Además de Menem, también suena la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, e incluso algunos mencionan el posible regreso de Guillermo Francos. En la Casa Rosada reconocen en voz baja que Adorni le habría asegurado al Presidente que no existían más flancos abiertos, más allá de propiedades y viajes no declarados. La aparición de esta nueva línea de investigación tensiona esa relación de confianza.
Sin embargo, cerca de Santiago Caputo bajan la espuma: admiten malestar interno pero descartan una rebelión. “Nadie va a sacar los pies del plato ni le va a pedir a Milei que eche a su delfín”, señalan. Adorni prepara una contraofensiva basada en peritajes, inspecciones oculares y costos “exagerados”. Pero el frente político ya muestra signos de deterioro: en el oficialismo admiten que el daño en la opinión pública puede ser irreversible. “Ya no importa si es inocente; la gente lo condenó y no hay retorno”, reconocen en el espacio libertario. La causa judicial se extenderá mucho más allá del calendario electoral, lo que convierte a Adorni en un pasivo político de largo plazo.
