El fin de la tregua entre Estados Unidos e Irán genera incertidumbre en los mercados petroleros. Especialistas evalúan posibles escenarios para el valor del crudo y sus consecuencias en la economía internacional.
La tregua de diez días anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a su fin este 28 de febrero, generando volatilidad en los mercados internacionales. El conflicto, que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán, mantiene en vilo a los analistas financieros, quienes observan de cerca la situación en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo y el 25% del gas natural licuado (GNL) del comercio mundial.
Trump ha insistido en que Irán no tiene capacidad para desarrollar un arma nuclear y ha reiterado su llamado a negociaciones, al tiempo que advirtió a Teherán sobre «problemas nunca antes vistos» si no libera el tráfico marítimo en el estrecho. Por su parte, Irán busca un acuerdo que alivie las sanciones y no obstaculice su programa nuclear.
La gran incógnita para los operadores de Wall Street y analistas de bancos de inversión es el comportamiento del precio del barril de petróleo, en particular el Brent del Mar del Norte. Informes de instituciones como Citigroup, JP Morgan y Barclays estiman que, de prolongarse la interrupción en el Estrecho de Ormuz, los precios podrían alcanzar los 130 dólares por barril. Un estudio de Citigroup señala que las pérdidas de inventarios globales podrían llegar a 1,3 billones de barriles si la ruta permanece cerrada, aunque también existe la posibilidad de que Estados Unidos inyecte más crudo al mercado para estabilizar la oferta de la OPEP.
El récord histórico del Brent es de 147,50 dólares por barril, marcado en julio de 2008. Ajustado a la inflación, ese valor equivaldría a unos 215 dólares actuales. Muchos analistas coinciden en que, en las condiciones actuales, la evolución del precio podría parecerse a la de crisis petroleras históricas, como la de 1973, donde el valor se duplicó, o la de 1979-1981, donde se triplicó.
Si el conflicto se resuelve esta semana, los bancos prevén que los inventarios globales de crudo y combustibles alcancen sus niveles más bajos en ocho años hacia fines de junio. Reconstruirlos podría tomar al menos dos años, debido a los daños en infraestructura reportados en países como Qatar, clave en la producción de GNL, y Arabia Saudita, segundo productor mundial de petróleo. QatarEnergy informó daños extensos en su principal planta de procesamiento de GNL, mientras que Arabia Saudita confirmó la destrucción de misiles dirigidos a Riad.
El Citigroup prevé que un acuerdo preliminar o una extensión del alto al fuego podría firmarse esta semana, lo que moderaría la presión alcista sobre los precios. Sin embargo, la situación sigue siendo fluida y sujeta a cambios abruptos.
