El Banco Central continúa acumulando reservas en un contexto de flujo récord de dólares por exportaciones, mientras se debate el impacto en precios y la competitividad de la economía local.
El frente externo de la economía argentina muestra una solidez inusual en las últimas semanas. El Banco Central encadenó 70 jornadas consecutivas comprando divisas, acumulando más de 6.100 millones de dólares en lo que va del año. Este flujo explica en gran medida la estabilidad cambiaria reciente.
Este panorama se vio reforzado por un marzo excepcional para el comercio exterior. Las exportaciones totales alcanzaron un récord histórico de 8.645 millones de dólares, generando un superávit comercial mensual de 2.523 millones. El sector energético fue clave, aportando 1.090 millones y registrando el mayor superávit mensual de su historia.
Sin embargo, esta entrada masiva de divisas ha abierto una tensión cada vez más visible en otros frentes. Según datos de mercado, el tipo de cambio real multilateral ha retornado a niveles comparables a los de finales de 2023. Para el Gobierno, un dólar contenido funciona como ancla para frenar la inflación. Para muchas empresas, en cambio, esto implica una pérdida de competitividad externa y mayor presión sobre sus márgenes y el empleo.
Mientras este debate macroeconómico continúa, el impacto en los hogares ya es tangible. Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA-Conicet, una familia promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires necesitó en abril 212.694 pesos para cubrir los servicios básicos de luz, gas, agua y transporte. Aunque hubo una baja marginal frente a marzo, el gasto se incrementó un 49% en la comparación interanual, representando el 12,2% del salario promedio registrado.
En síntesis, el actual flujo de dólares sostiene la calma cambiaria, pero el desafío persiste en lograr que esta estabilidad no se traduzca en un aumento de los costos para el sector productivo y para la vida cotidiana de las personas.
