El proyecto Midong, con una potencia de 3,5 GW, ya opera a plena capacidad en Xinjiang, ocupando una superficie equivalente a 18.600 canchas de fútbol profesional.
China ha puesto en marcha a plena capacidad el proyecto Midong, la planta de energía solar más grande del mundo construida en un solo emplazamiento. Ubicada en el desierto de Taklamakan, en la región de Xinjiang, la instalación cuenta con una potencia instalada de 3,5 gigavatios (GW).
El complejo se extiende sobre 133 kilómetros cuadrados, un área que, para dimensionar su escala, equivale a 18.600 canchas de fútbol profesional. En el contexto argentino, esta superficie cubriría casi dos terceras partes de la Ciudad de Buenos Aires.
Para alcanzar esta capacidad, se instalaron 5,26 millones de paneles solares monocristalinos bifaciales de doble vidrio, tecnología que permite captar tanto la radiación solar directa como la reflejada por la arena del desierto. La infraestructura se completa con cinco estaciones elevadoras de 220 kV y más de 208 kilómetros de líneas de transmisión que inyectan la energía a la red de ultra alto voltaje del país.
Comparativamente, la potencia de Midong es once veces superior a la del parque Cauchari en Jujuy, el más grande de Argentina. Se estima que la planta china genera electricidad suficiente para abastecer a unos 3 millones de hogares al año, contribuyendo a reducir la dependencia de combustibles fósiles en las provincias del este del país.
La inversión del proyecto fue de 2.130 millones de dólares, con un costo por vatio instalado de aproximadamente 0,40 dólares. Este valor es significativamente menor al promedio en Estados Unidos (1,1 dólares) o Europa (0,9 dólares), lo que refleja una ventaja competitiva para China basada en la escala de producción y la integración de su cadena de suministros.
La ejecución de la obra se apoyó en un sistema de ensamblaje modular y una logística que permitió coordinar a miles de trabajadores en las condiciones extremas del desierto, conocido como el ‘Mar de la Muerte’. La región cuenta con alrededor de 340 días de sol al año, garantizando un alto factor de carga. Para preservar la eficiencia de los paneles ante la acumulación de arena, el proyecto integra sistemas de limpieza automatizada y recubrimientos especiales.
