La ciudad cordobesa de Villa Allende inició un plan piloto para instalar portones en 34 calles durante la noche, una medida inédita en el país que busca reducir los delitos y genera debate sobre su eficacia e implicancias.
La ciudad de Villa Allende, en el Gran Córdoba, ha puesto en marcha una medida de seguridad sin precedentes en Argentina: el cierre físico de calles durante la noche mediante portones de chapa reforzada. La iniciativa, parte del «Programa integral de prevención del delito y seguridad vecinal» (Ordenanza 14/2025), contempla una inversión municipal superior a los 180 millones de pesos para instalar 13 portones iniciales, con el objetivo final de intervenir 34 calles.
El primer portón fue colocado este jueves en el barrio Lomas Sur, un sector identificado como crítico por las estadísticas delictivas locales. Según datos oficiales citados por el municipio, el 65% de los hechos delictivos en la zona ocurren durante la noche, lo que fundamenta la decisión. El secretario de Gobierno, Felipe Crespo, defendió la medida como una respuesta a la demanda vecinal.
Sin embargo, la implementación no ha estado exenta de controversia. Grupos de ciudadanos han presentado recursos de amparo ante la Justicia, argumentando que el cerramiento vulnera derechos fundamentales y no aborda las causas profundas de la inseguridad. Mientras tanto, el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba analiza estas presentaciones.
Los portones, de tres metros de alto y con cuatro hojas rebatibles, están diseñados para permitir el tránsito diurno pero bloquean el paso vehicular y peatonal en horarios nocturnos específicos, operados desde un centro de monitoreo municipal.
La medida ha dividido a la comunidad. Mientras algunos vecinos de los barrios intervenidos (Lomas Sur y Pan de Azúcar) celebran la medida como una herramienta que dificultará la huida de delincuentes, especialistas en seguridad y abogados han criticado el enfoque, calificándolo de «irresponsable» y advirtiendo sobre posibles riesgos secundarios de esta «fortificación».
El proyecto se encuentra en una fase piloto de 20 días y ya ha despertado el interés de otros intendentes del interior del país, quienes observan sus resultados para evaluar una posible réplica. Villa Allende se mantiene así bajo la mirada nacional mientras avanza este experimento en seguridad urbana.
