La adquisición de préstamos hipotecarios en UVAs por parte de funcionarios públicos genera debate sobre las implicancias económicas y las expectativas sobre el plan oficial.
La toma de créditos hipotecarios en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) por parte de funcionarios del Gobierno ha generado un debate público. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que, al tratarse de operaciones realizadas en condiciones de mercado, no hay nada reprochable en dichas acciones.
Desde otra perspectiva, estas decisiones pueden analizarse en relación con la confianza de los propios funcionarios en la evolución del plan económico. Los créditos UVA se ajustan por inflación, mientras que el mercado inmobiliario suele transarse en dólares, lo que genera un escenario particular para evaluar la deuda.
Felipe Núñez, director del BICE, obtuvo en febrero de 2025 un préstamo por $373 millones, equivalentes en ese momento a unos u$s340.000. En los catorce meses transcurridos, la capacidad de compra del préstamo en metros cuadrados se ha mantenido relativamente estable. Sin embargo, al medir la deuda en dólares, esta se ha encarecido aproximadamente un 4%, debido a que la UVA aumentó un 36,5% frente a una suba del dólar del 31% en el mismo período.
Por su parte, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, tomó un crédito en agosto de 2025 por $367 millones, equivalentes entonces a u$s278.000. En los nueve meses posteriores, la inflación acumulada fue del 19,5%, mientras que el dólar registró una variación del 7%. En consecuencia, la deuda de Furiase medida en dólares es actualmente un 11,5% más cara.
La pregunta sobre si los funcionarios «hicieron negocio» con estos préstamos admite distintas interpretaciones. Para un asalariado en pesos, el resultado podría ser neutro, manteniendo el poder de compra de la deuda en términos de propiedad. No obstante, si la valuación de los inmuebles en dólares no acompaña el ritmo de crecimiento de la deuda dolarizada, la situación podría ser desfavorable en caso de una venta urgente.
El esquema UVA resulta beneficioso en un escenario de estabilidad cambiaria, inflación en descenso y crecimiento salarial. En tal contexto, la cuota mensual representaría una porción cada vez menor del ingreso. Por el contrario, en un escenario de fuerte devaluación e inflación descontrolada, la deuda en dólares podría licuarse, aunque esto implicaría un deterioro general de la economía y del poder adquisitivo.
Algunos analistas señalan que la elección del instrumento UVA por parte de los funcionarios podría interpretarse como una señal de confianza en la estabilidad del tipo de cambio y en el descenso futuro de la inflación, prioridades explicitadas por el equipo económico. Cabe destacar que, bajo el marco regulatorio actual, un individuo que no genera ingresos en dólares no puede acceder a préstamos de esa moneda, por lo que la opción UVA es una de las disponibles en el mercado.
