El entrenador físico y coach profesional brinda recomendaciones para incorporar actividad física en la vida cotidiana.
El entrenador físico y coach profesional Daniel Tangona es autor de los libros Las excusas engordan y Un camino sin excusas. Se capacitó en las Universidades de Yale y Harvard en Estados Unidos. En su entorno lo llaman «Tango». Guía a sus alumnos de manera personalizada teniendo en cuenta el estado emocional, la nutrición, las necesidades y las limitaciones. Afirma: «La mejor inversión somos nosotros mismos. Una vez que la salud no acompaña, se apaga todo».
Con su trayectoria en el campo del fitness, Tangona responde dudas de quienes quieren empezar a moverse.
Basta de excusas
El sedentarismo es un problema del mundo moderno: muchas personas pasan horas sentadas frente a la computadora y al terminar la jornada laboral sienten cansancio. Por miedo a fracasar, falta de tiempo o de motivación, ponerse las zapatillas y salir a entrenar no siempre resulta fácil.
Tangona alienta a moverse, sin importar dónde ni de qué forma: «Mucha gente está preocupada porque tiene una carga laboral tan alta que le queda poco tiempo para salir a hacer ejercicio, otros, por ejemplo no pueden pagar un gimnasio».
El experto propone buscar pequeños momentos para levantarse de la silla y desplazarse: «Si tenés que hablar por teléfono hacelo caminando; en vez de tomarte el ascensor subí por escaleras, estirate, hacé sentadillas, salí a dar una vuelta después de almorzar. No hace falta entrenar fuerte, lo importante es incorporar paulatinamente hábitos y costumbres saludables».
Sobre la posibilidad de comenzar a entrenar a edad avanzada, Tangona asegura: «Nunca es tarde para empezar a ejercitarse». «No tiene que ver con la edad sino con la actitud. La gente envejece porque deja de moverse, porque empieza a comer menos y reducir el consumo de agua. El que no se mueve se oxida», enfatiza.
Según él, no hace falta hacer grandes cosas, sugiere ir de a poco, escuchando al propio cuerpo, sin exigirse de más. Destaca que debe haber disciplina y constancia en la actividad que se elija.
Consultado sobre cómo encontrar la motivación, Tangona explica que el secreto está en formar hábitos: «Aunque cueste generarlos, una vez que lo lográs, empiezan a trabajar para vos». Sobre los días en los que no hay energía, dice: «Hay que moverse igual. Este es el único camino para aprender a ser constantes y la verdad es que el cuerpo necesita orden y disciplina».
Qué actividad elegir
Tangona responde que hay que hacer todo dentro de lo que es la lógica de la edad. «Cada cual a su medida y llevando un control de la frecuencia cardíaca mínima y máxima puede hacer lo que prefiera», cuenta. Sugiere alternar actividades aeróbicas con levantamiento de pesas porque para estar protegido hace falta tener fuertes los músculos y «eso se consigue haciendo ejercicios con carga».
Asesorarse
Para el coach, es importante consultar con un profesional médico y deportivo antes de arrancar una actividad: «Es necesario hacerse chequeos preventivos para evitar lesiones y saber en qué condiciones de salud se está». Luego, con los resultados, el siguiente paso es realizar un plan de entrenamiento donde se establezcan los parámetros y las condiciones de la actividad a realizar. «A un hipertenso por ejemplo, no lo puedo hacer levantar peso», menciona.
Otro de los pilares, subraya Tangona, es estar guiados y acompañados por un entrenador. Sobre qué tener en cuenta al elegir uno, dice: «La clave es buscar a alguien que tenga una mirada holística e integral, que te saque de tu zona de confort, pero de manera cuidada, no es la idea que al día siguiente termines roto y no te puedas mover».
Para el entrenador, la actividad física debe formar parte de la vida cotidiana de las personas sin importar la edad: «Entrenar es cuidarse a uno mismo, es tomar consciencia personal, es sentir los músculos y que se te vayan los dolores, es prevenir el envejecimiento». Señala que los resultados no llegan rápido, se trata de un trabajo a largo plazo que demanda dedicación y compromiso durante todo el año.
