La empresa anunció que un sistema no lanzado resolvió las ecuaciones de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio. El hallazgo generó una disputa de autoría con dos matemáticos que trabajaban en la misma línea.
El martes 8 de septiembre, OpenAI anunció que un modelo interno, todavía sin lanzar, resolvió el problema de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio que el Instituto Clay, una fundación privada de Estados Unidos, premió en el año 2000 con USD 1 millón cada uno.
Las ecuaciones de Navier-Stokes describen el movimiento de fluidos como el agua y el aire. La pregunta abierta desde hace 90 años era si pueden romperse. Según The Wall Street Journal, el sistema desplegó hasta 10 mil agentes en paralelo durante 88 horas, con un costo de millones de dólares. La empresa no reclamará el premio.
Hasta el martes, solo uno de los siete problemas había sido resuelto, por Grigori Perelman, quien en 2010 rechazó el millón de dólares.
Disputa de autoría
El lunes a las 23:58, Tristan Buckmaster, profesor de matemática en la Universidad de Nueva York, publicó una declaración de cuatro páginas. Afirmó que desde hace un año trabaja con Levent Alpöge, matemático empleado de Anthropic, en la misma estrategia de demostración, utilizando modelos de lenguaje: Claude, de Anthropic, y Codex, la herramienta de programación de OpenAI. El 15 de agosto, ambos resolvieron el paso previo al problema completo y lo publicaron con verificación por máquina.
Buckmaster declaró que el 3 de septiembre supo que información sobre su avance había llegado a OpenAI. Tres días después, tuvo dos llamadas con Sébastien Bubeck, director del equipo de matemática de la empresa. Según su relato, le informaron que un modelo interno ya tenía una prueba de Navier-Stokes por la misma ruta técnica, le propusieron firmar solo, sin Alpöge, y leyó dos frases como una amenaza a su carrera. Preguntó si el modelo había sido entrenado con sus sesiones de Codex, donde ambos volcaban borradores. No recibió respuesta. Bubeck calificó las acusaciones de “falsas e inflamatorias”, según TechCrunch.
Buckmaster precisó: “No la he visto”, sobre la prueba de OpenAI, y “no sé si nuestros datos fueron usados”.
Respuesta de OpenAI
La respuesta oficial de OpenAI incluye tres frases. Felicita a los dos matemáticos. Afirma que nadie en la empresa vio su trabajo hasta que fue público y que no se accedió a datos específicos de usuario. Agrega: “Aunque es improbable, no podemos descartar que datos desidentificados derivados de su uso de nuestros productos hayan ayudado a mejorar nuestros modelos”.
La colaboración entre Buckmaster y Alpöge era personal, sin acuerdo con Anthropic ni con la universidad. Buckmaster declaró que pagaba las herramientas con sus propios fondos, incluyendo una factura a OpenAI. OpenAI se reserva en sus políticas el derecho de entrenar sus modelos con lo que pasa por Codex, salvo que el usuario lo desactive.
Según Axios, el esfuerzo de OpenAI arrancó el 1 de septiembre, cuando circulaba dentro de la empresa el rumor de que el problema estaba resuelto en otra parte.
Contexto científico
Históricamente, la prioridad de un descubrimiento se fijaba por la fecha de publicación. Buckmaster y Alpöge publicaron primero y con verificación por máquina. OpenAI anunció su resultado en una llamada con periodistas.
Alpöge trabaja en Anthropic, y el rumor que circulaba en OpenAI indicaba que Anthropic tenía el resultado. No se explicó cómo un trabajo de dos personas terminó atribuido a la empresa de una de ellas.
