Tras los sismos registrados en Venezuela y Colombia, especialistas consultados indicaron que en Argentina existen fallas geológicas con potencial para producir movimientos de magnitud 7 o superior, aunque descartaron que los eventos recientes aumenten el riesgo inmediato.
En las últimas semanas, dos grandes terremotos sacudieron Sudamérica. El primero ocurrió en Venezuela, donde se registraron dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 con 40 segundos de diferencia. El segundo tuvo lugar en Colombia, con una magnitud de 7,4 y epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y dejó más de un centenar de muertos.
Ante esta sucesión de fenómenos, especialistas consultados por distintos medios respondieron si un terremoto de magnitud similar podría ocurrir en Argentina. Según explicaron, el país cuenta con zonas y fallas geológicas capaces de producir movimientos de magnitud 7 o superior, aunque aclararon que esto no implica que un evento de esas características sea inminente ni que los sismos en Venezuela y Colombia modifiquen el nivel de riesgo local.
El mapa oficial del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) ubica a sectores de San Juan y Mendoza como las áreas de mayor peligrosidad sísmica del país. En tanto, el geólogo Eduardo Malagnino, en declaraciones a LN+, explicó el mecanismo del terremoto en Colombia: “La Placa oceánica de Nazca se mueve en dirección a la zona continental unos 7 centímetros por año y la placa continental se mueve 1,5 centímetros en el mismo período y en dirección contraria. La placa oceánica es más densa. Cuando chocan, se mete debajo de la placa continental. Al meterse debajo, provoca un rozamiento descomunal e irregular. Se junta mucha energía elástica y se produce todo ese movimiento”. Y agregó: “Funciona como secciones, que se mueven en forma diferente. Lo que pasa arriba, no se va a reflejar abajo”.
Por su parte, el geólogo Andrés Folguera, en diálogo con TN, afirmó que un terremoto de magnitud 7 o 7,5 es posible en Argentina, aunque “es muy poco probable”. Señaló que existen fallas capaces de generar movimientos de esas características en San Juan, Mendoza, La Rioja y Salta.
El mapa de peligrosidad sísmica del INPRES divide el territorio argentino en cinco categorías, numeradas de 0 a 4. La zona 4, de mayor peligrosidad, comprende principalmente el norte de Mendoza y el sur de San Juan. La zona 3, de peligrosidad elevada, incluye el centro de Mendoza, sectores del norte y este de San Juan, el oeste de La Rioja y una franja del noroeste de San Luis.
Además, Folguera mencionó otras regiones con potencial sísmico: en San Juan, las sierras de Pie de Palo y Valle Fértil; en La Rioja, las sierras de Famatina, Velasco y Ambato; en Salta, el Valle de Lerma y el sistema subandino; y en el noroeste, la Quebrada de Humahuaca y los Valles Calchaquíes. El mapa del INPRES también ubica en la zona 2, de peligrosidad moderada, a sectores del norte de Salta y Jujuy, la totalidad de Tucumán y Catamarca, el oeste de Córdoba y parte de Tierra del Fuego.
La actividad sísmica en Argentina se concentra principalmente en el oeste del país, cerca de la Cordillera de los Andes, debido a la interacción entre la Placa de Nazca y la Placa Sudamericana. El país registró terremotos destructivos en el pasado, como el de Mendoza en 1861 y el de San Juan en 1944.
En relación con los sismos de Venezuela y Colombia, los especialistas coincidieron en que no aumentan el riesgo sísmico en Argentina. El INPRES aclara que sus mapas establecen niveles de peligrosidad y definen normas de construcción sismorresistente, pero no permiten predecir la fecha del próximo terremoto.
