El mercado bursátil estadounidense registra máximos históricos en sus valoraciones agregadas, superando los niveles de 1929 y la burbuja tecnológica del año 2000.
Wall Street, el principal mercado financiero global, alcanzó el valor más alto de toda su historia. Las acciones estadounidenses continúan marcando máximos en la bolsa de Nueva York, mientras diversos indicadores técnicos muestran que la valoración agregada de la renta variable se encuentra en uno de los niveles más elevados registrados.
Un gráfico estadístico de Bloomberg indica que la valoración promedio de la renta variable estadounidense alcanzó el percentil más alto registrado en su historia comercial. Para esta medición se combinan múltiples indicadores, como los ratios de beneficios P/E tradicional y CAPE de Shiller, las relaciones de precio/ventas, el valor contable, el EV/EBITDA y el indicador de Buffett (capitalización bursátil respecto al PBI). Los niveles actuales superan las valoraciones de los picos de 1929 y 1965, así como la burbuja tecnológica de las «punto-com» del año 2000.
Este comportamiento de múltiplos extremos indica que los inversores pagan precios cada vez más elevados por las acciones, lo que significa que una parte importante del optimismo sobre el crecimiento económico global, el aumento de la productividad laboral y la revolución de la Inteligencia Artificial ya está incorporada en las cotizaciones actuales.
El auge de la Inteligencia Artificial ha sido el principal combustible detrás de estas valoraciones récord. Las grandes empresas tecnológicas del índice Dow Jones y el sector tecnológico concentraron buena parte de las entradas de capital gracias a inversiones en infraestructura, ampliación de centros de datos y desarrollo de modelos de lenguaje avanzados. La expectativa de que la IA impulse un nuevo ciclo de crecimiento empresarial llevó a muchos operadores a aceptar múltiplos de compra más elevados, bajo el supuesto de que los beneficios futuros justificarán los altos precios pagados hoy.
En el contexto actual, incluso la presentación de resultados empresariales trimestrales sólidos podría no ser suficiente para sostener nuevas expansiones de valoración si el crecimiento real no supera lo que el mercado ya anticipó. Cuando las valoraciones alcanzan el techo de su percentil histórico, el potencial para que los múltiplos se sigan expandiendo tiende a reducirse. En consecuencia, los retornos futuros de las carteras de inversión pasan a depender del crecimiento real de los beneficios corporativos, y no de la mera especulación de precios.
Históricamente, las fases de valoraciones extremas fueron sucedidas por períodos prolongados de rendimientos más moderados. La duración de estas fases puede variar, ya que los mercados pueden permanecer en niveles caros durante lapsos extensos si existen factores de peso que justifiquen el entusiasmo de los compradores.
