El Gobierno nacional envió al Congreso un proyecto de ley para derogar la normativa vigente sobre etiquetado frontal de alimentos, argumentando saturación de advertencias y necesidad de armonización regional.
El Poder Ejecutivo remitió al Congreso Nacional un proyecto que propone derogar la Ley 27.642 de Etiquetado Frontal, vigente desde 2021. La iniciativa, impulsada por el oficialismo, busca eliminar los octógonos negros de advertencia nutricional en los envases de alimentos y bebidas.
Según los fundamentos del proyecto, el 85% de los productos en supermercados portaban sellos en 2023, lo que habría generado una “saturación de advertencias” que, según los legisladores, vacía de significado la información original. “Si todo tiene un sello, el sello deja de cumplir su función informativa”, sostienen los impulsores.
El texto señala que la normativa actual presenta “limitaciones técnicas, regulatorias, operativas y económicas”. Entre los aspectos criticados se mencionan la falta de consideración de la densidad nutricional, el grado de procesamiento, el rol del alimento en el patrón alimentario y las porciones consumidas. También se cuestiona la metodología de cálculo basada en relaciones porcentuales respecto del aporte energético total, que en algunos casos produce “resultados técnicamente inconsistentes”.
El proyecto argumenta que el sistema de advertencias binario dificulta reflejar mejoras parciales en la composición nutricional de los productos, lo que reduce los incentivos para reformulaciones graduales. Además, se critica la ausencia de armonización con los estándares del Mercosur, lo que genera asimetrías regulatorias y costos adicionales para las empresas exportadoras.
En materia de publicidad, la iniciativa propone eliminar las restricciones actuales sobre comunicación comercial y uso de elementos gráficos en envases, como personajes infantiles o mascotas de marca, que estaban prohibidos en productos con sellos. Según el proyecto, esas limitaciones “implican restricciones relevantes sobre actividades económicas lícitas”.
La industria alimentaria, a través de cámaras como la Copal, prepara un documento de respaldo a la iniciativa. Ejecutivos del sector coinciden en que el esquema vigente puede “inducir a interpretaciones simplificadas” y genera confusión en los consumidores.
El proyecto aclara que la derogación no elimina las obligaciones de información nutricional establecidas en el Código Alimentario Argentino ni las normas de protección al consumidor y lealtad comercial. “Continuarán vigentes las disposiciones relativas a protección del consumidor, publicidad engañosa, lealtad comercial e información alimentaria”, señala el texto.
De aprobarse la derogación, los envases dejarían de mostrar los octógonos negros, lo que transformaría visualmente las góndolas, que pasarían de un “tablero de advertencias” a una estética publicitaria similar a la previa a 2021. Las marcas recuperarían el control del diseño de sus packagings y podrían competir en igualdad de condiciones visuales.
El debate en las comisiones de la Cámara de Diputados se prevé intenso, con posturas enfrentadas entre quienes defienden la ley vigente y quienes promueven su derogación.
