La mejora de la calificación crediticia de Argentina a B- por parte de Fitch Ratings reactivó el interés del mercado en los bancos locales, que ya muestran fuertes subas y aún conservan un alto potencial según los precios objetivo de los principales brokers.
La mejora de la calificación crediticia de Argentina volvió a poner a los bancos locales en el radar de la City, justo en una rueda en la que los papeles financieros treparon con fuerza y obligaron a recalcular el potencial que todavía les queda frente a los precios objetivo de los principales brokers.
La suba de Fitch Ratings desde CCC+ hasta B-, con perspectiva estable, no cambia por sí sola el balance de las entidades, aunque sí mejora el marco en el que el mercado valúa a un sector que suele amplificar cada movimiento del riesgo argentino.
El dato cobra más relevancia porque llegó mientras Allaria mantenía una recomendación de compra para los principales bancos argentinos bajo cobertura, con precios objetivo 2026 que, aun después del salto de la rueda, todavía dejan recorridos importantes en Grupo Financiero Galicia (GGAL), Grupo Supervielle (SUPV), Banco BBVA Argentina (BBAR), Banco Macro (BMA) y Banco de Valores (VALO).
Con los cierres de hoy, el mayor potencial queda en Grupo Financiero Galicia, que terminó en $6.380 frente a un precio objetivo de $15.000, lo que implica un recorrido estimado de 135,1%. Detrás aparece Grupo Supervielle, con una cotización de $2.595 y un target de $5.900, equivalente a un upside de 127,4%. Más atrás se ubican BBVA Argentina, con un cierre de $7.700 y un objetivo de $15.500, lo que deja una mejora posible de 101,3%; Banco Macro, que finalizó en $11.440 frente a un target de $22.000, con potencial de 92,3%; y Banco de Valores, que cerró en $659 contra un objetivo de $1.200, con un recorrido implícito de 82,1%.
La decisión de Fitch se apoya en una mejora de los balances fiscal y externo, avances en reformas económicas y mejores perspectivas de acumulación de reservas, además de la expectativa de que el Gobierno pueda conseguir financiamiento suficiente para cubrir vencimientos. La calificación sigue lejos del grado de inversión, dado que Argentina todavía convive con inflación elevada, baja liquidez externa y un historial de inestabilidad macroeconómica, aunque el pase desde la zona CCC hacia B- reduce el nivel de fragilidad percibido por parte de los inversores internacionales.
Menor riesgo soberano puede traducirse en menor costo de capital, más apetito por acciones locales, mejor acceso al financiamiento corporativo, recuperación del crédito y más volumen de negocios. Ninguno de esos canales es automático, pero todos pesan en una industria cuya rentabilidad está muy condicionada por el ciclo económico y por la estabilidad de la demanda de pesos.
El sector, además, funciona como uno de los termómetros más directos de la confianza en Argentina. Cuando el mercado cree que el programa fiscal y cambiario gana consistencia, los bancos suelen estar entre los primeros papeles en reaccionar, porque combinan exposición al crédito privado, tenencia de instrumentos financieros, ingresos por servicios y sensibilidad al nivel de actividad. Cuando aparece una duda sobre reservas, inflación o gobernabilidad, esa misma sensibilidad juega en contra.
El informe de Allaria estima que los bancos analizados reportarán mejores resultados frente al cuarto trimestre de 2025, impulsados por un menor costo de fondeo y menores cargos por incobrabilidad. Ese efecto positivo estaría parcialmente compensado por una baja en las tasas de préstamos y por mayores cargos por RECPAM, ya que la inflación del trimestre fue de 9,5%, por encima del 7,8% del período anterior.
La dinámica de tasas es uno de los puntos centrales del informe dado que, durante el trimestre, bajaron tanto las tasas promedio de depósitos como las de préstamos, con una caída de 5,9 puntos porcentuales en la TAMAR, mientras que los adelantos cedieron 12,6 puntos, los hipotecarios 12,5 puntos y los personales 8,3 puntos. La diferencia está en la velocidad de ajuste, porque los depósitos y los préstamos corporativos reprecian más rápido por tener menor duración, mientras que los créditos a individuos de mayor plazo siguen devengando tasas pactadas en meses previos.
Ese descalce puede jugar a favor del margen financiero durante una parte del proceso de baja de tasas. Los bancos pagan menos por el fondeo antes de que toda su cartera activa haya ajustado hacia abajo, lo que permite sostener ingresos por intereses en un trimestre que todavía muestra debilidad en la demanda de crédito. La contracara es que, si la actividad no se recupera y la mora sigue presionando, la mejora de margen puede quedar neutralizada por mayores previsiones o por menor volumen.
Allaria detalla que los préstamos al sector privado en pesos cayeron 3,6% trimestral, con retrocesos de 9,1% en adelantos, 7,4% en prendarios y 6,9% en tarjetas de crédito. Los depósitos privados en pesos bajaron 4,9%, arrastrados por una caída de 14,6% en depósitos a la vista, mientras los plazos fijos crecieron 3,9%. El broker atribuye la baja a la menor actividad, a una demanda de crédito más floja y a la estacionalidad de comienzo de año, aunque aclara que, al ajustar por ese factor, los préstamos habrían crecido 1,7% y los depósitos 0,8%.
