El distrito porteño colocó bonos por u$s500 millones a 10 años en el mercado internacional, con una tasa del 7,375%, la más baja desde su autonomía.
La Ciudad de Buenos Aires consiguió financiamiento a una tasa del 7,375%, el costo más bajo registrado para este tipo de operaciones desde que alcanzó su autonomía en 1996. El distrito colocó u$s500 millones en bonos a 10 años en los mercados internacionales, marcando un hito en su acceso al crédito externo. La operación se concretó en Nueva York bajo la Serie 14 del Bono Tango.
El resultado refleja tanto la disciplina fiscal del gobierno porteño como un contexto macroeconómico más estable que empieza a traducirse en mejores condiciones de financiamiento para emisores argentinos. Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, celebró el logro: «La Ciudad volvió al mercado internacional y logró la mejor tasa en su historia», afirmó, vinculando el desempeño al orden en las cuentas públicas y a la recuperación de previsibilidad económica.
La tasa del 7,375% representa una mejora sustancial respecto a emisiones anteriores. En noviembre pasado, la Ciudad había colocado u$s600 millones con una tasa del 7,8% y a menor plazo. El apetito de los inversores quedó evidenciado en los números: la colocación recibió ofertas por más de u$s3.000 millones, seis veces el monto finalmente emitido. Esa sobredemanda permitió a la Ciudad ajustar las condiciones a su favor. El plazo se extendió a 10 años con una vida promedio de 9 años, mejorando el perfil de vencimientos de la deuda porteña.
La operación fue coordinada por el equipo económico que lidera Gustavo Arengo. Participaron bancos internacionales de primera línea: BofA Securities, Deutsche Bank Securities, JPMorgan y Santander, además de colocadores locales. El objetivo de la emisión es extender los plazos de la deuda y reducir el costo financiero, reemplazando pasivos más caros por otros con mejores condiciones y mayor horizonte temporal.
La diferencia en las condiciones obtenidas tiene raíces concretas. La Ciudad mantiene un historial de cumplimiento impecable que la distingue dentro del universo subnacional argentino. Esto resultó fundamental para sostener el acceso al mercado incluso en momentos complicados. Ahora, con un panorama macroeconómico más ordenado, ese posicionamiento se tradujo en condiciones más competitivas.
Fuentes oficiales destacaron que la confianza de los inversores no surge de la coyuntura, sino de años de disciplina fiscal. El distrito porteño lleva décadas sin defaultear obligaciones, un rasgo que lo diferencia dentro de Argentina. La mejora en las condiciones de financiamiento también refleja un cambio en la percepción de riesgo argentino por parte de los mercados internacionales, impulsado por señales de estabilización macroeconómica.
La tasa del 7,375% marca un punto de inflexión histórico. Es la más baja conseguida por la Ciudad desde que puede emitir deuda de manera autónoma. La comparación con la emisión de noviembre ilustra la tendencia: hace apenas cuatro meses, la Ciudad pagaba 7,8% por u$s600 millones a menor plazo. Ahora mejoró 42,5 puntos básicos y extendió vencimientos. Esa evolución no es menor en términos de costo financiero: sobre u$s500 millones y un plazo de 10 años, cada punto básico de diferencia representa millones de dólares en intereses.
El distrito busca consolidar esta estrategia. La idea es seguir refinanciando pasivos caros por otros más baratos y con plazos más largos, aprovechando la ventana de oportunidad que ofrece el contexto actual.
