Grupo México, uno de los principales interesados en la privatización del Belgrano Cargas, habría expresado su rechazo al modelo de licitación propuesto por el Gobierno y amenaza con abandonar la compulsa, lo que pondría en riesgo una inversión inicial de 3.000 millones de dólares.
Dentro del abanico de compañías estatales que el Gobierno busca transferir a manos privadas, la privatización del Belgrano Cargas se mantiene entre los procesos que siguen sin mostrar un horizonte claro de resolución. Si bien la voluntad oficial es entregar las operaciones a un privado antes de diciembre, lo cierto es que aún restan conocer los detalles de los pliegos de bases y condiciones ligados al proceso.
En ese marco, Grupo México, uno de los máximos interesados en el ramal, expresó su rechazo tras conocerse algunos detalles de la licitación. De ocurrir la retirada de ese actor, se caería una promesa de inversión inicial del orden de los 3.000 millones de dólares. Grupo México es liderado por Germán Larrea, considerado el segundo hombre más rico de México, con una fortuna estimada en más de 27.700 millones de dólares. Además de intervenir en el negocio del transporte y la logística, también es un poderoso conglomerado con participación en la minería, la construcción y la extracción de hidrocarburos.
Según la prensa mexicana, la compañía anticipó que se bajará de la competencia si el Gobierno mantiene su intención de dividir la empresa estatal en nueve licitaciones independientes y establecer un esquema de acceso abierto (Open Access), que permitiría a múltiples operadores circular trenes sobre la misma infraestructura ferroviaria. A través de su director ejecutivo, Fernando López Guerra, Grupo México manifestó su rechazo al modelo y advirtió que la empresa no participará si no se modifica la estrategia de licitación. “Si no modifican radicalmente su estrategia de licitación, no participaremos. No se trata de una licitación cualquiera”, declaró el ejecutivo.
En concreto, la intención de Grupo México pasaría por operar el sistema de forma integrada, o al menos controlar uno de los tres corredores de manera completa. López Guerra añadió que “todo el mundo pierde dinero con ese sistema”. Con un déficit que en los últimos años promedió los 110 millones de dólares, el Belgrano Cargas cuenta con un trazado de cerca de 14.000 kilómetros, de los cuales apenas 7.600 se encuentran operativos a raíz del gran deterioro de la infraestructura. El ferrocarril es clave para el movimiento de productos agrícolas, industriales y mineros, sobre todo desde el norte de la Argentina hacia el centro del país.
Al margen de Grupo México, entre los otros interesados en la licitación se encuentra un operador argentino y un consorcio de exportadores de granos integrado por firmas como Cargill y Bunge Global, que han expresado respaldo al modelo de acceso abierto.
