Las señales de un posible alto el fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán generan movimientos en los mercados globales y reconfiguran las opciones para inversores locales, en un contexto de tasas en pesos que no superan la inflación.
Los rumores sobre un principio de tregua en el conflicto bélico en Medio Oriente han generado una rotación en las preferencias de los inversores globales. Las acciones petroleras, que habían tocado máximos, iniciaron un retroceso ante la expectativa de una baja en el precio del crudo. Un escenario de posconflicto podría abrir la puerta a una disminución de la inflación global y a un descenso en la tasa de retorno de los bonos del Tesoro estadounidense, lo que beneficiaría al sector tecnológico, los mercados emergentes y activos como el oro, la plata y el Bitcoin.
En el ámbito local, el análisis de las tasas de interés en Argentina presenta un panorama complejo. La tasa de interés se mantiene en niveles bajos, por debajo de la inflación esperada. Por ejemplo, el bono en pesos T30 A7 que vence en abril de 2027 rinde un 31,5% anual, mientras que su par ajustado por inflación (TZXA7) rinde un 1,2% anual. Esta diferencia implica que el mercado anticipa una inflación anual del 30%. Con esta proyección, instrumentos como el bono S29Y6 (28,4% anual) o un plazo fijo al 25% anual pierden atractivo, ya que ofrecerían un rendimiento real negativo.
Frente a esto, los inversores están explorando alternativas. En febrero de 2026, la inflación interanual fue del 33,2%, mientras que la devaluación del dólar mayorista fue del 32,1%, resultando en una inflación en dólares de apenas 0,7%. Para ser competitivos, Argentina debería converger hacia niveles de inflación internacionales, como el 2,7% anual de Estados Unidos, lo que sugiere que el dólar podría aumentar a un ritmo similar o ligeramente inferior a la inflación local.
En este contexto, los bonos en dólares emitidos por Argentina aparecen como una opción más atractiva. El bono AO27, que vence en octubre de 2027, tiene una tasa interna de retorno (TIR) del 5% anual en dólares. Convertido a pesos, asumiendo una devaluación anual del 27%, su rendimiento equivaldría a un 33,4% anual, superando a las letras en pesos. Extendiendo el plazo, bonos como el AO28 (TIR 8,8% anual) o el AN29 (TIR 10% anual) ofrecen rendimientos significativamente superiores a los instrumentos en moneda local.
Las conclusiones del análisis indican que, ante tasas reales negativas en pesos, hay una clara preferencia por instrumentos dolarizados. Una cartera diversificada en bonos en dólares con vencimientos escalonados (2027, 2028, 2029) permitiría cubrirse del riesgo electoral de 2027. Además, una tregua confirmada en Medio Oriente podría reconfigurar los flujos de capital hacia la tecnología, materias primas y mercados emergentes, incluida Argentina. En el corto plazo, se espera que la presión sobre el dólar continúe, con la moneda superando la barrera de los $1.400 y acercándose a los $1.500, impulsada en parte por las compras del Banco Central.
