Dos informes de Portfolio Personal Inversiones y Comafi Research analizan el comportamiento de los bonos argentinos ante la incertidumbre electoral de 2027 y señalan instrumentos de provincias y empresas con mejores fundamentos. El riesgo país superó los 600 puntos básicos.
El riesgo país elevado y la incertidumbre electoral de cara a los comicios de 2027 modifican la estrategia de los inversores en bonos argentinos. Dos informes recientes de Portfolio Personal Inversiones (PPI) y Comafi Research analizan alternativas dentro del universo local para reducir la exposición al riesgo soberano sin abandonar las inversiones en dólares.
La experiencia de las PASO de 2019
Comafi Research utiliza las PASO de 2019 como referencia para evaluar qué instrumentos podrían ofrecer mayor protección relativa ante un nuevo episodio de volatilidad política. Antes de aquellas primarias, los bonos soberanos acumulaban correcciones de entre 20% y 30% en paridad. Después del resultado electoral, los Bonares y Globales sufrieron un derrumbe adicional cercano al 40%. Los bonos corporativos y provinciales también fueron castigados, aunque antes del shock habían registrado pérdidas más moderadas, próximas al 10%.
Según el informe, los títulos de la Provincia de Buenos Aires amplificaron el castigo sufrido por los soberanos, influidos por una posición fiscal más frágil y el resultado electoral en ese distrito. Los bonos de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), caracterizados como los créditos de mayor calidad dentro del universo subsoberano y de menor duration, registraron caídas cercanas al 20% y recuperaron los niveles anteriores a las PASO antes de finalizar 2019. Córdoba quedó en una situación intermedia y terminó aquel año aproximadamente 10 puntos de paridad por debajo de los niveles previos al evento electoral.
Ranking provincial de PPI
El análisis de PPI construyó un ranking entre 15 jurisdicciones a partir de variables vinculadas con ingresos, gastos, resultado fiscal, endeudamiento, composición de la deuda, liquidez y perspectivas. CABA ocupa el primer lugar, seguida por Neuquén, San Juan, Mendoza y Santa Fe. Luego se ubican Córdoba, Jujuy, Provincia de Buenos Aires y Chubut. En las últimas posiciones aparecen Tierra del Fuego, Chaco y La Rioja.
Neuquén obtiene el 33,6% de sus ingresos de regalías y presenta un resultado financiero positivo equivalente al 2,4% de sus ingresos. Su deuda representa 49,3% de los ingresos provinciales. San Juan presenta un stock de deuda equivalente a 38,8% de sus ingresos y un resultado financiero positivo de 0,3%. CABA tiene una deuda equivalente al 64,7% de sus ingresos y un déficit financiero de 1,4%.
La Provincia de Buenos Aires presenta un stock de deuda equivalente al 174,4% de sus ingresos, el nivel más elevado entre las jurisdicciones analizadas, y un déficit financiero equivalente al 5,1%. Además, una porción elevada de su endeudamiento está denominada en moneda extranjera. La Rioja exhibe un ratio de deuda de 150,6% de sus ingresos, mientras Córdoba llega al 112%.
Rendimientos de los bonos provinciales
Según el relevamiento de PPI, el CABA27 ofrecía una TIR cercana al 6,3%; STAFE27 rendía alrededor de 7,1%; entre los títulos neuquinos, NDT11 se encontraba en torno al 7,3%, NDT25 en 8,2% y NDG34 alrededor del 8,7%; PMM29 de Mendoza ofrecía aproximadamente 9%; PUA36, 9,4%; SFD34 de Santa Fe, 9,5%; CO32 y CO35 de Córdoba, alrededor de 10,2% y 10,3%; SJO35 de San Juan, 10,7%. Los bonos de la Provincia de Buenos Aires se encontraban en el otro extremo: BA37D y BB37D llegaban a rendimientos próximos al 14%.
Recomendaciones de los informes
Comafi adopta una posición defensiva. Para inversores conservadores que quieran reducir su exposición al riesgo electoral, privilegia bonos provinciales de CABA y títulos garantizados de Neuquén y Chubut, priorizando instrumentos de duration relativamente corta. En el segmento corporativo, menciona créditos de primera línea de PAE, Pluspetrol, Tecpetrol y Vista.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, coincide con esa valoración del segmento empresarial. «Por otro lado, vemos valor en los bonos corporativos», afirma. Como antecedente, destaca que el año pasado, incluso en los momentos de mayor volatilidad vinculados al proceso electoral argentino, estos instrumentos mostraron una buena estabilidad y se mantuvieron firmes. «Dentro de este segmento, seguimos viendo una oferta importante de emisiones, especialmente vinculadas al sector energético», agrega.
Donde aparece una diferencia es en la elección entre deuda provincial y soberana. Mientras Comafi privilegia determinados créditos provinciales para una estrategia defensiva, Lazzati pone el foco en las restricciones prácticas de esos instrumentos. «Los bonos provinciales suelen tener mínimos de inversión más elevados y menor liquidez que los soberanos», explica. Por eso, entre ambas alternativas, Insider Finance prefiere posicionarse en soberanos cortos y menciona AL29, AL30, GD29 y GD30. En esa selección, AL29 y AL30 corresponden a títulos bajo ley argentina, mientras que GD29 y GD30 están regidos por ley extranjera.
El caso de Chubut merece una distinción. PPI la coloca novena en su ranking provincial y muestra un déficit financiero equivalente al 8,9% de sus ingresos. Por lo tanto, el atractivo señalado por Comafi no descansa exclusivamente en la situación fiscal general de la provincia, sino en las características y garantías de determinados instrumentos.
La experiencia corporativa de 2019 también sirve como antecedente. Comafi recuerda que los bonos de YPF llegaron a perder hasta 40 puntos de paridad durante aquel episodio de estrés. En cambio, emisiones de alta calidad y corta duration, como las de PAE utilizadas en su comparación histórica, limitaron las pérdidas a alrededor del 10% y recuperaron rápidamente sus valuaciones anteriores al shock.
Lazzati introduce una cautela que dialoga con un escenario de mayor oferta de divisas: una mayor disponibilidad de dólares no necesariamente elimina la volatilidad política. A su juicio, el proceso electoral podría volver a generar episodios de inestabilidad, como suele ocurrir en Argentina, aun si el Gobierno cuenta con más dólares. «Después de la experiencia del año pasado, creemos que el inversor va a priorizar estabilidad y previsibilidad», sostiene.
La demanda privada de dólares continúa elevada: la Formación de Activos Externos (FAE) de billetes alcanzó u$s2.600 millones en agosto, por debajo de los u$s3.000 millones de julio pero todavía por encima del promedio de u$s2.100 millones registrado durante el primer semestre. Para Comafi, la señal verdaderamente relevante no es una semana de compras sino la capacidad del BCRA de transformar la actual mejora de los flujos en una acumulación persistente de reservas.
Mientras esa incógnita siga abierta y el calendario electoral de 2027 gane protagonismo, la estrategia se vuelve más selectiva. La búsqueda pasa por encontrar riesgo argentino de mejor calidad: empresas con balances sólidos, provincias con mejores cuentas, bonos respaldados por garantías específicas y vencimientos que reduzcan la exposición a un eventual shock político.
