El presidente Javier Milei incluirá el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas como eje central de su próximo discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, según fuentes diplomáticas. El anuncio se produce tras la cadena nacional del jueves pasado, donde comunicó sanciones a empresas que explotan hidrocarburos en el área.
El presidente Javier Milei prepara un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que tendrá como uno de sus ejes centrales el reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas, según informaron fuentes diplomáticas. La intervención está prevista para después del 22 de este mes.
El mandatario y el canciller Pablo Quirno elaboran un planteo que incluirá una protesta contra Gran Bretaña y, por primera vez desde el inicio de su gestión, buscará colocar la cuestión Malvinas en el centro de su intervención internacional.
Será la segunda demostración pública de Milei sobre el reclamo de Malvinas después de la cadena nacional del jueves último. En esa oportunidad anunció una nueva estrategia sobre las islas y la profundización de sanciones a empresas que exploten hidrocarburos en Malvinas, en referencia al proyecto Sea Lion de las petroleras Navitas (Israel) y Rockhopper (Gran Bretaña) y a sus proveedores, directivos y accionistas.
Contenido del discurso
Según fuentes diplomáticas, el discurso tendrá dos ejes:
- El reclamo a Londres para abrir la negociación por la soberanía sobre las Malvinas, conforme a la resolución 2065 de 1965 del Comité de Descolonización de la ONU.
- La confirmación de denuncias judiciales, sanciones y profundización de penas contra empresas petroleras y pesqueras que exploten recursos naturales e hidrocarburíferos en las aguas argentinas de Malvinas, así como contra empresas proveedoras, sus directivos, accionistas y personas vinculadas.
El borrador del discurso será elaborado técnicamente por el representante permanente de la Argentina ante la ONU, Francisco Fabián Tropepi, y por el cónsul general argentino en Nueva York, Gerardo Abel Díaz Bartolomé. Según fuentes oficiales, la intervención política decisiva será de Santiago Caputo.
La elección de Tropepi y Díaz Bartolomé generó comentarios en la Cancillería y la Casa Rosada debido a sus anteriores vínculos políticos con sectores del peronismo, el kirchnerismo y el massismo. Fuentes de Cancillería señalaron que «uno de los dos hizo los discursos malvineros de Cristina Kirchner en la ONU».
Internas en el Gobierno
La decisión tiene una dimensión diplomática y otra política. Santiago Caputo habría convencido a Milei de que la cuestión Malvinas puede resultar políticamente rentable para recuperar iniciativa y desplazar la agenda de dificultades económicas.
Milei considera que Malvinas puede permitirle recuperar centralidad política en un momento en que las noticias económicas dejaron de ofrecerle el oxígeno que necesita, más allá de que la inflación de agosto fue de 1,7%, baja respecto de los últimos meses pero lejos del «cero %» prometido.
Conflicto con Chile
Según fuentes diplomáticas trasandinas, Quirno le pidió al embajador de Chile en la Argentina, Gonzalo Uriarte Herrera, que solicite a la presidenta del Senado de Chile, Paulina Andrea Núñez Urrutia, que no mantenga reuniones con senadores argentinos durante su visita a Buenos Aires.
Hubo un cortocircuito bilateral desde que Milei se reunió con su par chileno José Antonio Kast en Chile, el jueves antes de la cadena nacional, y este le prometió respaldo a la Argentina. Luego del regreso de Milei, Chile informó la apertura de una ruta marítima entre el puerto chileno de Punta Arenas y las Malvinas para abastecer a las islas y a las empresas petroleras sancionadas por Milei.
Fuentes argentinas señalaron que «esto generó mucha bronca en el equipo de Milei y está todo mal con Kast». Además, el diputado chileno Javier Olivares Avendaño, presidente de la Comisión de Control del Sistema de Inteligencia del Estado y miembro del Partido de la Gente, dijo que las Malvinas son británicas y el Estrecho de Magallanes es chileno.
Algunos analistas no descartan que se reabra un debate sobre la navegación de buques de cualquier bandera que salgan de Punta Arenas y atraviesen el mar argentino si tienen como destino un objetivo que viole la soberanía.
Tensiones en el Gabinete
La operación Malvinas abrió una interna en el Gobierno. En la Casa Rosada se produjo un nuevo acercamiento entre Milei y Santiago Caputo, que volvió a ocupar un lugar relevante en la construcción de la narrativa presidencial. Fuentes oficiales señalaron que «Santiago está muy cerca de Milei ahora y eso pone nerviosa a Karina».
Esa proximidad también provocó malestar en sectores karinistas del clan Menem y en la Cancillería, donde Pablo Quirno quedó marginado de la ingeniería política que desembocó en el nuevo giro sobre Malvinas.
El conflicto se generó por el protagonismo del embajador argentino en Estados Unidos, Alejandro Oxenford, quien mantuvo conversaciones directas con Milei y con Santiago Caputo y participó de la articulación política vinculada con sectores conservadores estadounidenses y la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).
La tensión se produjo porque Quirno impulsaba una estrategia diferente: mantener una relación relativamente estable con Londres, profundizar los vínculos comerciales y avanzar con la denominada Argentina Week. Ese proyecto quedó desactivado, según confirmó el Gobierno este jueves por la tensión con Londres. Milei no tendrá su viaje a Londres a fines de octubre.
Expectativa por el apoyo de Trump
El primer ministro de Gran Bretaña, Andy Burnham, dijo este miércoles que defenderá la soberanía británica en las Malvinas en forma «implacable». El lunes último, Burnham y Trump habían hablado y no se refirieron a Malvinas pese a que este había amagado con respaldar a la Argentina.
Ahora Quirno y Milei tramitan un gesto de Trump para despejar las dudas que generó esa cumbre y que ratifique su apoyo a la Argentina, aunque por ahora no lo hizo. Tampoco lo hizo el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Esto es importante porque Navitas, una de las empresas, es israelí. El ministro de Seguridad de Israel, Itamar Ben-Gvir, pidió a Netanyahu que apoye a la Argentina, pero no lo hizo.
En el Gobierno temen que Trump y Burnham hayan alcanzado algún tipo de entendimiento sobre otros asuntos estratégicos y que Malvinas pierda relevancia para Washington. Oxenford recibió el encargo político de intentar obtener una señal en Washington, mientras que Plaza intenta reconstruir desde Londres qué se habló entre Trump y Burnham.
Empresas petroleras denunciadas
El Gobierno decidió llevar la escalada al terreno judicial. La Casa Rosada anunció nuevas denuncias penales contra empresas que desarrollan actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina en violación de las restricciones establecidas por la Ley 26.659.
Las denuncias no alcanzarán solamente a las empresas, sino también a directores, gerentes, administradores, representantes y otras personas que hayan intervenido en las decisiones. La ofensiva apunta especialmente al proyecto Sea Lion, encabezado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas Petroleum. Además, el Gobierno analiza ampliar el alcance de la legislación para incorporar actividades vinculadas con la pesca.
La Justicia Federal de Río Grande se declaró competente para intervenir en una acción preventiva por daño ambiental colectivo contra Rockhopper y Navitas y admitió la jurisdicción internacional de la Justicia argentina. La jueza federal Mariel Borruto habilitó el avance de una causa que busca frenar obras y operaciones financieras vinculadas con Sea Lion.
El conflicto Malvinas tiene tres escenarios simultáneos: la diplomacia, la política internacional y los tribunales.
La escalada también abrió otro frente interno: Santiago Caputo contra Sebastián Amerio, procurador del Tesoro. Amerio participa de la estrategia jurídica contra empresas británicas, israelíes y de otras nacionalidades que intervengan en actividades vinculadas con la explotación de recursos en las islas.
Mientras Quirno intenta preservar una estrategia diplomática con Londres, Amerio avanza en el terreno judicial y Caputo conduce la estrategia política y comunicacional.
Tensión por el FGS y Pettovello
La crisis de la economía real también provocó tensión alrededor de Sandra Pettovello. Según fuentes del entorno presidencial, la ministra de Capital Humano estuvo cerca de abandonar el Gobierno después de resistirse a una propuesta del ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, para utilizar recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES con el objetivo de financiar 18.000 créditos hipotecarios.
Pettovello se habría resistido porque consideraba que una utilización de esos fondos podía generar futuros problemas judiciales. Milei habría decidido inicialmente desplazarla y hasta habría evaluado a Federico Sturzenegger como reemplazante. Pero, según la versión interna, Santiago Caputo intervino y consiguió que el Presidente diera marcha atrás.
