jueves, 3 septiembre, 2026

El Gobierno vincula el alineamiento con EE.UU. a la estrategia por Malvinas

El presidente Javier Milei busca capitalizar electoralmente su alineamiento con Estados Unidos, con foco en la causa Malvinas y la política exterior.

El presidente Javier Milei busca capitalizar electoralmente su estrategia de alineamiento con Estados Unidos, liderada por Donald Trump. En ese marco, la causa Malvinas se presenta como un tema de alta sensibilidad transversal en la sociedad argentina.

Hasta el momento, Milei justificó su alineamiento automático con Washington, que incluye el apoyo a Israel en Medio Oriente, en una combinación de motivos de principios y conveniencia comercial. En diversos foros mencionó la necesidad de recuperar los valores de Occidente, que considera amenazados por el ‘marxismo cultural’, la agenda ‘woke’, el movimiento ambientalista y las iniciativas de la ONU para 2030.

Su participación en la Conferencia de Acción Política Conservadora le permitió acercarse a Trump, pero las encuestas registran una pérdida de apoyo entre jóvenes y electorado femenino. En el plano comercial, el acuerdo bilateral vigente desde este año fue recibido con aplausos por sectores exportadores, como el cárnico, que logró acceso privilegiado al mercado estadounidense. En cambio, desde la industria local se expresó preocupación por posibles dificultades de competitividad.

El salvataje financiero previo a las elecciones legislativas fue el logro más visible de la alianza. En ese momento, con un Banco Central presionado por una dolarización masiva (más del 40% de la base monetaria buscó refugio en dólares), el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que no se dejaría colapsar al peso. Desde entonces, rige un acuerdo swap por 20.000 millones de dólares que busca garantizar la calma financiera durante la campaña electoral del año próximo.

En su discurso del 1 de marzo ante el Congreso, Milei recordó: ‘La Argentina ya dejó pasar dos veces el tren de la historia. En la Segunda Guerra Mundial, nuestra neutralidad nos costó décadas de marginalidad; con el No al ALCA nos quedamos afuera del mayor ciclo de expansión económica en la historia humana’. También sostuvo que, en un mundo conflictuado, Argentina tiene más para ganar.

El presidente afirmó que se está reconfigurando el mapa mundial con una disputa entre potencias por consolidar ‘cadenas de integración verticales’. En ese contexto, Argentina presenta como puntos a favor su ubicación geográfica estratégica, con salida a los dos océanos y presencia en la Antártida. La adquisición de aviones F-16 se inscribe en esa política de defensa.

La reafirmación de la alianza se intensificó tras el inicio del conflicto con Irán, y se organizó la ‘Argentina Week’ en Nueva York para presentar oportunidades de inversión, principalmente en el área energética. Mientras Trump reclamaba presencia en Groenlandia, surgieron especulaciones sobre una posible ‘Groenlandia del Sur’ en la Patagonia, ante los gestos de Washington de incrementar su presencia en esa zona y su inquietud por el avance de China.

La presencia de la general Laura Richardson en el extremo sur, acompañada por Milei, y el aterrizaje de un avión del Departamento de Defensa de EE.UU. en Ushuaia, fueron hechos que generaron debate. La explicación oficial fue que los legisladores estadounidenses venían a conocer los yacimientos de minerales críticos. La oposición denunció que se trataba de un paso hacia la instalación de una base militar conjunta en Tierra del Fuego.

Durante la campaña electoral estadounidense, politólogos argentinos anticiparon que la llegada de Trump podría mejorar la influencia geopolítica argentina. En EE.UU. se hablaba de un esquema de ‘friend-shoring’, por el cual Trump tercerizaría la producción de cadenas industriales en países amigos. Milei apuesta a que Argentina esté en esa lista.

Se mencionó como antecedente la presión de EE.UU. sobre Australia para que rompiera su alianza con China, incluso durante el gobierno de Joe Biden. Esto generó expectativas sobre una mayor presencia del Pentágono en el sur global y la búsqueda de una alianza para controlar los mares del sur, lo que requeriría un cambio en el diferendo por Malvinas.

En su discurso ante el Congreso, Milei fue explícito: ‘El Atlántico Sur es el terreno de disputa estratégica de las próximas décadas: rutas comerciales, recursos naturales, soberanía marítima y la presencia creciente de actores que no comparten nuestros valores. Quien lo controle, controlará una parte clave del trabajo global. Argentina tiene que ser ese actor’.

El objetivo del presidente es mostrar que su política internacional acercó a la Argentina a las Malvinas más que cualquier gobierno anterior, en contraste con la postura que caracterizó al período de Cristina Kirchner, que según Milei logró el objetivo opuesto al declamado deseo de recuperar la soberanía.

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