Cecilia Garraffo, directora del Instituto AstroAI del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian, disertó en Buenos Aires sobre el potencial de la inteligencia artificial para la exploración espacial y la detección de biosignaturas.
La científica argentina Cecilia Garraffo, fundadora y directora del Instituto AstroAI del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian, participó en el seminario “Current AI Techniques for Scientific Discovery” dictado en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Durante su exposición, abordó el uso de la inteligencia artificial (IA) en la búsqueda de vida fuera de la Tierra y otros desafíos de la astrofísica.
Garraffo es licenciada en Astronomía por la Universidad Nacional de La Plata y doctora en Física por la Universidad de Buenos Aires. En 2025 recibió el Premio Presidencial a la Trayectoria Temprana para Científicos e Ingenieros (Pecase), otorgado por el gobierno de Estados Unidos a investigadores en etapas iniciales de su carrera.
En diálogo con LA NACION, la experta explicó que la IA permite “descubrir cosas nuevas de otra manera” y que “cambia mucho lo que uno puede hacer, cómo hacerlo y las preguntas que se pueden plantear”. Señaló que la tecnología es eficaz para identificar patrones sutiles que el ojo humano no detecta, como el spin de un agujero negro.
En cuanto a la aceleración de los descubrimientos, afirmó que “solo con machine learning, cosas que podrían llevarnos semanas ahora nos llevan menos de un segundo”. Sobre el impacto en la tarea científica, sostuvo que “en vez de sacarnos trabajo, la IA —si la sabés desarrollar, usar y hacer investigación con ella— nos dio más trabajo”.
Respecto a la búsqueda de vida extraterrestre, Garraffo indicó que la IA ayuda a resolver problemas inversos en espacios de parámetros muy altos, como determinar la composición de atmósferas planetarias. “La IA y el machine learning nos ayuda en el problema inverso”, declaró.
La científica también mencionó que en el Instituto AstroAI trabajan en la detección de biosignaturas y en la solución de un problema abierto durante décadas sobre agujeros negros rotantes en una teoría de gravedad con correcciones cuánticas. El trabajo fue enviado para referato.
Consultada sobre los riesgos de la IA, Garraffo expresó que “si se utiliza bien, no veo riesgos” y que “el riesgo está en aplicar modelos que ya existen y aplicarlos con los ojos cerrados y confiar en ellos”. Sobre las limitaciones actuales, señaló que la IA “no tiene la capacidad de elegir el problema más interesante”.
La científica concluyó que el avance de los modelos de lenguaje plantea interrogantes sobre el futuro del trabajo científico: “Estamos viendo el avance de los modelos de lenguaje a un paso que asusta y creo que, como mínimo, la tarea del científico va a cambiar mucho”.
