La sociedad IGT33 S.A., que opera las marcas Rever Pass y Be Rebel, presentó un concurso preventivo ante la Justicia Nacional en lo Comercial N°18, que fue abierto el 14 de julio. La empresa registra obligaciones por más de $7.000 millones.
La sociedad IGT33 S.A., que opera las marcas de indumentaria Rever Pass y Be Rebel, entró en concurso preventivo. La Justicia Nacional en lo Comercial N°18 abrió formalmente el proceso el 14 de julio, luego de que la empresa presentara su pedido el 24 de junio. Según la documentación del expediente, la compañía registra obligaciones por más de $7.000 millones, incluyendo deuda bancaria, fiscal, previsional, laboral, sindical y comercial.
La empresa, con más de 40 años de actividad, tiene una planta industrial y más de 100 trabajadores. Su red comercial incluye 13 locales alquilados en shoppings como Unicenter, Alto Palermo, Abasto, DOT, Palmas del Pilar, Soleil y Tortugas Open Mall, entre otros. En la presentación judicial, la sociedad indicó que no trabaja bajo un esquema de franquicias.
Datos del pasivo
Al 31 de mayo, los compromisos bancarios superaban los $3.276 millones y las obligaciones previsionales alcanzaban los $1.725 millones. La empresa sostiene que la menor demanda del mercado interno afectó sus ventas y comprometió los niveles históricos de producción. También señala que los costos de insumos, energía, logística y mano de obra crecieron, mientras que los precios de venta quedaron rezagados respecto de la inflación general.
Causas de la crisis
IGT33 menciona dificultades para acceder a telas y materiales del exterior, por falta de producción local, restricciones, costos de importación o ausencia de proveedores homologados. La empresa también cuestiona el avance de plataformas internacionales como Shein o Temu y la competencia de productos importados terminados, que ingresan a precios inferiores por escalas de producción y condiciones de financiamiento.
Plan de reconversión
La compañía plantea una “metamorfosis” productiva que combine producción local con importación de productos terminados. El objetivo es ganar competitividad, aunque reconoce que la transformación requiere tiempo, inversión, acuerdos internacionales y logística. En paralelo, la empresa ya cerró algunos puntos de venta no rentables y planea concentrar recursos en el e-commerce.
Financiamiento y salarios
En los últimos tres años, la empresa recurrió a créditos bancarios y aportes de accionistas para sostener el capital de trabajo. Durante 2025, las tasas de interés alcanzaron niveles cercanos al 100% anual. En los meses previos al concurso, los salarios debieron abonarse en dos etapas por falta de fondos. También cayeron planes de financiación vinculados con impuestos y seguridad social. Algunos acreedores iniciaron ejecuciones y se trabaron embargos sobre cuentas de la sociedad.
La empresa sostiene que el concurso es el último paso tras varios intentos de sostener la actividad. El proceso permite reestructurar el pasivo y negociar con los acreedores mientras continúa funcionando. Los acreedores deberán presentarse a verificar sus créditos en el marco del proceso judicial.
