Tras la confirmación de la continuidad de Pedro Sánchez al frente del Gobierno de España, sus aliados reclaman medidas concretas para sostener la estrategia política y evitar que la épica se desgaste.
El día siguiente a la confirmación de la continuidad de Pedro Sánchez al frente del Gobierno de España, el Partido Socialista y sus aliados parlamentarios confrontaron con el Partido Popular y Vox, a quienes acusaron de intentar un golpe contra el Ejecutivo basado en supuestas mentiras y noticias falsas.
La pausa de cinco días que el presidente se tomó para reflexionar sobre su continuidad desplazó el foco de la agenda política, que estaba marcada por el caso Koldo, y relanzó la narrativa contra la oposición, impulsada por las manifestaciones del fin de semana.
Sin embargo, entre los aliados existen dudas sobre la efectividad de esta estrategia a mediano plazo. Una fuente aliada consultada por LPO afirmó: «Decimos que vamos a regenerar la democracia y no vamos a permitir más abusos. ¿Cómo? ¿Con qué políticas?».
Entre los asuntos pendientes se mencionan la reforma de la Ley Mordaza aprobada bajo el gobierno de Mariano Rajoy y la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), aunque no se han anunciado proyectos concretos en materia de vivienda u otras cuestiones sociales. «El Congreso de los Diputados es el mismo que hace cinco días», señalaron en referencia a las dificultades para lograr aprobar iniciativas.
Una fuente conocedora de la política española y madrileña, que anteriormente acuñó el concepto de «estalinismo Disney» en relación a Pablo Iglesias e Irene Montero, ahora describió el giro de Sánchez como «un populismo Disney que construye enemigos de fantasía que le da unos días cambiar el foco. El problema es para sostenerlo necesitamos algo detrás».
La preocupación entre los aliados radica en la duración de la épica: «Si no se avanza con puntos concretos, esto envejecerá muy rápido», insistió la fuente.
