Gustavo Portela, exejecutivo del área tecnológica, reconvirtió un antiguo galpón textil en Somos Asado, una parrilla que madura sus propias carnes y funciona íntegramente a leña en el barrio porteño de Villa Crespo.
Gustavo Portela, nacido en Capital Federal en 1976 y criado en Ciudadela, trabajó durante años en el área comercial de empresas tecnológicas. Tras estudiar Administración de Empresas y descubrir su preferencia por la cocina al vivir solo, ingresó en 1999 a la Escuela de Cocineros Gato Dumas. Allí escuchó del propio Gato Dumas la frase: «Un cocinero trabaja con los cinco sentidos», que lo acompañó a lo largo de su carrera.
Durante 25 años, Portela ocupó distintos puestos en restaurantes: cocinero, jefe de partida, jefe de cocina, chef, gerente, encargado de salón, docente y asesor gastronómico. Trabajó en la Hostería Isla Victoria (Parque Nacional Nahuel Huapi), en Las Praderas del country de Luján y en Puratierra, restaurante que alcanzó el puesto 33 entre los mejores de América Latina según Latin America’s 50 Best. También participó del reality «Dueños de la Cocina». En ese recorrido conoció a Verónica Krichmar, actualmente su esposa y socia.
En 2018, Portela abrió Somos Asado en Villa Crespo, en el local que anteriormente funcionaba como la fábrica de camisas del abuelo de Krichmar. El espacio conservó los pisos de granito, ventanales, puertas de madera y amplios pasillos. La cocina funciona íntegramente a leña, sin conexión de gas. El restaurante madura sus propias carnes en seco en una cámara vidriada ubicada a la vista de los comensales.
La carta incluye cortes clásicos, carnes maduradas, vegetales de estación y preparaciones como empanadas de osobuco con salsa llajwa y provoleta de vaca. El ticket promedio es de $50.000 por persona; el menú ejecutivo al mediodía cuesta $20.000, y el Asado de Domingo, a $45.000, incluye entrada, principal, postre y bebida. En Google, el restaurante mantiene una calificación de 4,6 estrellas.
Portela declaró a iProfesional: «Cuando me fui a vivir solo descubrí que era mucho más feliz en una cocina que en una oficina». También afirmó: «El desafío fue dejar de especular y sentarnos a analizar realmente el costo de cada plato y de la operación diaria, para encontrar una fórmula que le sirva al cliente y también al restaurante». Sobre el futuro, sostuvo: «Lo que más me entusiasma es formar personas. Me gustaría construir una organización con líderes capaces de llevar este proyecto mucho más lejos de lo que yo solo podría imaginar».
