El dólar, en sus distintas variantes, se posicionó como la inversión más ganadora de junio en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el plazo fijo UVA acumula el mejor rendimiento en el primer semestre del año.
El dólar volvió a ser una inversión ganadora en junio. La suba del precio del billete estadounidense, que trepó hasta un 6% durante el mes pasado, lo transformó en la mejor inversión en sus distintas variantes. En contraste, el plazo fijo se mantiene como el instrumento líder en el acumulado de 2026, con una renta que alcanza casi el 19% en la opción UVA, que ajusta por inflación.
Según datos del mercado, el dólar MEP lideró junio con un rendimiento del 6,10%, seguido por el blue (5,60%), el dólar minorista oficial en el Banco Nación (4,90%) y el contado con liquidación (4,50%). El aumento del precio del dólar se atribuye a una mayor demanda estacional por el cobro del aguinaldo, el pago de tarjetas y las vacaciones de invierno con viajes al exterior, sumado a los giros de dividendos. A esto se contrapone la menor oferta de divisas del campo por el fin de la temporada de cosecha gruesa. También generó presión la devaluación de monedas emergentes, tras la calma en el conflicto de Medio Oriente.
El ascenso del dólar superó al movimiento de la inflación, que según economistas privados fue de alrededor del 1,9% en junio. En el ranking de rendimientos de otras inversiones durante junio, el plazo fijo UVA rindió un 2,60%, el plazo fijo tradicional un 1,60%, y el índice Merval de acciones de empresas líderes sumó un 0,30%.
Milo Farro, analista de Rava Bursátil, afirmó: “Por el lado de las acciones, había cierta expectativa en torno a una posible recalificación de la calificadora MSCI. Finalmente, esta consultora optó por mantener a la plaza local en el escalafón más bajo (standalone) por la vigencia de restricciones cambiarias y cuestiones de accesibilidad al mercado de capitales, decisión que generó un sesgo negativo en la renta variable sobre el cierre del mes”.
Las criptomonedas y los metales sufrieron caídas en junio. El oro bajó un 5,70% y el Bitcoin se desplomó un 16,5% en pesos. Iván Vizental, director de inversiones y gestión patrimonial de Quinto, sostuvo: “El incremento de las tasas de interés reales, el fortalecimiento del dólar a nivel internacional y el desarme de posiciones explican buena parte de la reversión de corto plazo del precio del oro. El catalizador inicial de la corrección fue de origen geopolítico, producto del estallido de la guerra entre Estados Unidos e Irán”.
En el acumulado del primer semestre de 2026, el plazo fijo UVA lidera con una ganancia del 18,80%, seguido por el plazo fijo tradicional con un 13%. La inflación acumulada estimada es del 16,8%, por lo que el único instrumento con renta positiva en el año es el plazo fijo UVA. Otros rendimientos semestrales incluyen: índice Merval (+4,1%), dólar MEP (+2,7%), contado con liquidación (+2%), dólar minorista oficial (+1,4%) y dólar blue (-1,3%).
En cuanto a las peores inversiones del semestre, el oro desciende un 7% en pesos y el Bitcoin cae un 32,30% en pesos. Vizental explicó: “La suba de tasas reales impulsa al oro a mínimos en el año, mientras la tesis de largo plazo se mantiene: ‘call to buy gold’. Tras un 2025 excepcional, en el que alcanzó 53 máximos históricos, subió un 44% promedio y llegó a un pico de u$s5.593 a fines de enero de 2026, el oro corrigió cerca de un 20% hasta ubicarse ahora en la zona de u$s4.000 por onza”.
Respecto a julio, se observa que el precio del dólar presiona al alza, pero el Gobierno busca contenerlo mediante intervenciones en el mercado de futuros y ventas de bonos. La inflación tiene una leve tendencia a la baja, por debajo del 2% mensual, mientras que las tasas en pesos se encuentran estables, debajo del 20% de tasa nominal anual (TNA). Vizental agregó: “Hacia adelante, consideramos que los factores que explican la baja del oro podrían haber quedado atrás. Esperamos que la inflación se modere en los próximos meses, a medida que los efectos del shock petrolero comiencen a ceder”.
Paula Bujía, cofundadora de Buda Partners, recomendó: “Un dólar más débil, históricamente, es un viento de cola para emergentes y para los metales preciosos, que vienen de una corrección y ofrecen un punto de entrada interesante. Una forma de tomar beta al oro es sumar algo de exposición al ETF de mineras GDX, o bien a la plata a través del ETF SLV”. También aconsejó acciones argentinas de energéticas como Vista, TGS e YPF, y sumó a los bancos Banco Macro y Grupo Galicia. “Creemos que uno de los activos que mejor puede traccionar en julio son las acciones argentinas. Son las principales beneficiarias de la baja del riesgo país, que recientemente perforó la zona de los 420 puntos y alcanzó mínimos de ocho años”, concluyó Bujía.
Mauro Cognetta, analista financiero de Global Focus, finalizó: “La tesis es que la variable dólar es la elegida para estar posicionados, ya que al carry trade lo vemos riesgoso debido a que las tasas no invitan a posicionarse porque están bastante arbitradas”. En ese contexto, se inclinó por los bonos soberanos en dólares y por acciones o CEDEAR de empresas como Mercado Libre, NuBank y Microsoft.
