El proyecto minero Vicuña recibió este martes la aprobación oficial para ingresar al RIGI, con una inversión inicial de u$s9.700 millones que podría escalar hasta u$s18.000 millones en una década.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció a través de su cuenta de X la aprobación del ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del proyecto minero Vicuña. «Se trata del mayor proyecto minero de nuestra historia y uno de los cinco proyectos de cobre más grandes del mundo», escribió.
Vicuña es una sociedad conformada por la minera australiana BHP y la canadiense Lundin Mining. El proyecto tiene como eje la explotación de los yacimientos de cobre, oro y plata Josemaría y Filo del Sol, ubicados en la provincia de San Juan, en el límite con Chile.
La admisión se realizó bajo la categoría PEELP (Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo). Esta figura otorga beneficios impositivos y legales: el impuesto a las Ganancias baja del 35% al 25%, la devolución del IVA es inmediata, las retenciones se eliminan desde el segundo año de operación, los controles de capital se levantan a partir del tercer año y la empresa goza de estabilidad fiscal y legal por 40 años.
Fuentes de la compañía señalaron que «la aprobación del RIGI constituye un paso importante para acompañar el desarrollo de largo plazo de Vicuña» y que «más allá de las implicancias para las próximas etapas del proyecto, Vicuña ya genera hoy empleo, contratación de servicios y actividad económica en San Juan y la región».
El proyecto se divide en tres etapas. La primera concentra una inversión de u$s7.100 millones entre 2027 y 2030, enfocada en el depósito Josemaría. La segunda incorpora los recursos de óxidos de Filo del Sol. La tercera prevé la expansión de la planta concentradora y el desarrollo de los sulfuros de Filo del Sol, incluyendo una planta desalinizadora y un sistema de transporte de concentrado.
En plena operación, Vicuña proyecta una producción promedio anual de 400.000 toneladas de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata. Las exportaciones esperadas ascienden a u$s6.000 millones anuales. La etapa de construcción demandará 12.000 puestos de trabajo directos, y la fase operativa sostendrá 5.000 empleos directos y 19.000 indirectos. La empresa estima que el 90% de esa mano de obra será de origen local.
Actualmente, Vicuña emplea a 2.615 trabajadores a nivel global, de los cuales 2.421 se desempeñan en Argentina: 580 empleados directos y 1.841 a través de empresas contratistas. El 92,6% de la nómina global es de nacionalidad argentina, y más del 81% de los empleados directos son oriundos de San Juan.
Referentes de Vicuña afirmaron que «el RIGI es crítico, sin esa herramienta no habría proyecto». Ron Hochstein, CEO de Vicuña, definió al proyecto como «una oportunidad transformacional para la Argentina» y señaló que «tiene el potencial de impulsar el crecimiento económico de largo plazo a través de inversión extranjera, empleo y mayores ingresos por exportaciones».
Argentina apunta a producir 1 millón de toneladas de cobre anuales hacia la próxima década. Actualmente, el volumen de extracción de cobre en el país es marginal, pero cuenta con reservas de clase mundial.
La aprobación del RIGI llega días después de que Vicuña adjudicara el campamento Batidero a un consorcio encabezado por la empresa china PowerChina, junto a Beijing Chengdong y la firma santafesina RAFA S.A. La oferta fue de u$s52 millones frente a los u$s70 millones cotizados por la empresa nacional Modular Homes. La diferencia se apoyó, en parte, en la exención de aranceles de importación que el RIGI habilita.
