Las franquicias volvieron a posicionarse como una de las inversiones más buscadas en Argentina, con formatos low cost que se multiplican en gastronomía, delivery y negocios de cercanía. Con inversiones desde u$s25.000, algunas proyectan ganancias mensuales de hasta u$s2.500.
Las franquicias volvieron a posicionarse como una de las inversiones más buscadas dentro de la Argentina. En un escenario de consumo moderado, inflación todavía alta y familias que buscan proteger ahorros, los formatos low cost empezaron a multiplicarse en gastronomía, delivery y negocios de cercanía.
El fenómeno además impacta sobre el mercado inmobiliario comercial. La expansión de cadenas de pizzas, empanadas y fast food elevó la demanda de locales chicos sobre avenidas, corredores barriales y polos gastronómicos de la Ciudad de Buenos Aires, GBA y ciudades del interior.
El eje del fenómeno pasa por una cuenta concreta: con inversiones desde u$s25.000, algunas franquicias gastronómicas proyectan ganancias mensuales cercanas a u$s2.000 o u$s2.500, algo que empezó a captar la atención de pequeños ahorristas y familias que buscan autoempleo.
«Las franquicias son un muy buen refugio económico para las familias que ahorraron. Gente que tiene u$s30.000 o u$s50.000 encuentra un negocio funcionando, con marca y estructura», afirmó Daniel Arce, fundador de Franquicias que Crecen.
Según Arce, el sistema atraviesa un fenómeno parecido al que apareció tras la crisis de 2001, cuando muchas personas buscaron alternativas de autoempleo y negocios ya probados para reducir riesgos. «Después de 2001 hubo saltos de crecimiento del 40% anual cuando el promedio histórico era del 15%», declaró Arce.
Dentro de los formatos más buscados aparecen especialmente las cadenas de pizzas y empanadas. Arce sostuvo: «Las pizzas y empanadas low cost van a seguir creciendo muchísimo. Hoy debe haber entre 40 y 50 marcas fuertes y puede haber 100».
Según operadores inmobiliarios, gran parte de estas franquicias busca locales compactos, con alquileres razonables y fuerte cercanía con zonas residenciales o corredores de oficinas.
Las franquicias low cost que hoy buscan crecer
Dentro del mercado aparecen distintas marcas que trabajan con inversiones relativamente bajas frente a otros modelos gastronómicos tradicionales:
- Tomasso (pizzas y empanadas): inversión desde u$s34.000. Apunta a locales chicos y avenidas barriales con alto movimiento. Recupero proyectado entre 18 y 24 meses.
- Big Pizza (pizzas y empanadas): ticket de ingreso desde u$s24.900. Prioriza corredores comerciales, zonas con oficinas y avenidas de fuerte tránsito peatonal.
- Central de Pizzas y Empanadas: inversión cercana a u$s27.000. Combina delivery y take away. En operaciones estabilizadas, proyecta ingresos cercanos a u$s1.500 mensuales.
- By Papas (fast food): ticket desde u$s26.900. Apunta a patios gastronómicos, polos urbanos y zonas comerciales barriales. Algunas unidades muestran retornos cercanos a u$s2.000 mensuales.
- El Hornito Santiagueño (empanadas y regionales): franquicia desde u$s30.000. Trabaja con fuerte integración al delivery y estructuras simplificadas.
- Ramallo Club (sándwiches y fast casual): inversión desde u$s19.000. Opera con superficies chicas, cercanas a 40 m2, y busca barrios con oficinas y movimiento gastronómico.
Según Arce, uno de los grandes atractivos del sistema pasa por la previsibilidad que aporta una marca ya conocida por el consumidor. «Lo que comprás son clientes», resumió. «Vos entrás a una hamburguesería o una cafetería de marca y ya sabés qué experiencia vas a tener. Cuando llega al barrio, la gente entra porque ya la conoce», señaló.
Qué tipo de locales buscan las cadenas
El crecimiento del sistema también empezó a modificar la dinámica del mercado inmobiliario comercial. Muchas cadenas ya no buscan grandes superficies, sino locales eficientes, visibles y con alquileres razonables. «Locación, locación, locación. Eso sigue siendo fundamental», remarcó Arce.
En gastronomía tradicional, las franquicias priorizan avenidas y esquinas con fuerte circulación peatonal. En pizzas y empanadas, apuntan a zonas donde circulen al menos diez personas por minuto en horarios pico. Sin embargo, el avance del delivery cambió parte de la lógica histórica. «Si el 70% o 80% del negocio es delivery, podés estar a mitad de cuadra y pagar un alquiler mucho más barato», explicó.
Hoy muchas cadenas buscan locales de entre 25 y 80 metros cuadrados para sostener estructuras livianas y reducir costos operativos. Entre las zonas más buscadas aparecen Palermo, Belgrano, Núñez, Barrio Norte y Caballito dentro de CABA, además de Vicente López, Ramos Mejía, Lanús y Lomas de Zamora en GBA.
Para los propietarios, las franquicias también representan un perfil más seguro frente a emprendimientos independientes. «Para un dueño de local es mucho más seguro alquilarle a una franquicia que a alguien que recién arranca», afirmó Arce.
Arce reconoció que uno de los principales desafíos del sistema pasa por profesionalizar las propias marcas. «El no profesional generalmente es el dueño de la marca», dijo. Aun así, considera que el sistema seguirá creciendo con fuerza en la Argentina, especialmente en gastronomía low cost y formatos de cercanía. «Primero mirá cuánto tenés y cuánto necesitás ganar. Después preguntate dónde vas a ser feliz. Porque te vas a pasar ocho o diez horas por día ahí adentro», señaló.
